Que un episodio de esta magnitud acabe convirtiéndose en una catástrofe depende de decisiones públicas: de la planificación de la administración competente, de la cooperación entre instituciones y de la capacidad para alcanzar acuerdos cuando desaparece el humo. El verdadero fracaso no es que el monte arda. Es que, cuando deja de arder, también se extinga la voluntad política de evitar el siguiente

La situación tan insólita como urgente ha generado grandes controversias entre las distintas fuerzas políticas. Debates bastante estériles que ocurren mientras los bomberos…

Nos adentramos en la era de los fuegos inextinguibles. La severidad de un incendio depende de la estructura del paisaje más que de la composición de la vegetación: ahí, y no sólo…