En lo que va de 2026, el fuego ha calcinado en España unas 200.000 hectáreas. Es el tercer peor año en una década, tras 2022 y 2025, y alrededor de 100.000 personas han sido evacuadas o confinadas por las llamas que han arrasado los municipios de Madrid, Ávila y Toledo. Ahora, con el regreso a casa de la mayoría de afectados y la estabilización de los incendios, surge la pregunta: ¿Qué ocurre después del fuego?
Pese a que “las personas que viven en el territorio quieren que el paisaje vuelva a ser como el que teníamos antes de que se produjera el incendio y una restauración inmediata”, el jefe de sección de gestión forestal de Ávila, Ángel Iglesias Aranz, advierte de que “la naturaleza va a un ritmo mucho más lento que el nuestro”. “Lo mismo nunca va a ser posible”, lamenta el técnico forestal, José Ramón González Pan.
Los expertos coinciden en que esta regeneración forestal debe ser “planificada” e insisten en que las actuaciones de reforestación no deben hacerse de forma “precipitada”. “Lo primero es hacer una evaluación de toda la situación, no se puede improvisar. Hay que analizar las unidades de las zonas y las unidades de obra —las áreas en las que se dividen los montes en función del tipo de vegetación y los trabajos que se realizan en ellas—”, señala González Pan. La vicedecana del Colegio Oficial de Técnicos Forestales, Marta Corella, explica que el análisis debe ser minucioso e ir “detalle a detalle”, aunque la prioridad justo después de extinguir o estabilizar un incendio es “atender a la población afectada, porque han perdido el entorno y su espacio”.














