Los grandes incendios forestales se han adelantado este año, registrando hasta julio ya 38 siniestros de más de 500 hectáreas, incluyendo el más grande que España haya sufrido hasta la fecha, en Ávila. El año pasado fue durante el mes de agosto cuando el fuego arrasó el país, cebándose especialmente con las provincias de León, Cáceres, Ourense y Zamora. Uno de los peores incendios calcinó además un Patrimonio de la Humanidad con más de 2.000 años de antigüedad: Las Médulas, en la comarca de El Bierzo. Un año después, toca volver a pisar territorio quemado.

“¡Bienvenido al patrimonio del abandono! Entre todos hemos matado a la gallina de los huevos de oro; y ahora estamos intentando ponerle plumas artificiales”. Serafina Gómez, conocida como Fina en Las Médulas, se presenta con estas palabras casi un año después del incendio forestal que entró de lleno en el antiguo yacimiento de oro romano hasta llevarse por delante el Aula Arqueológica, un restaurante y cinco casas en el pueblo que lleva el nombre del paraje ubicado en El Bierzo, al oeste de la provincia de León. Las consecuencias del fuego van más allá de lo material hasta haber sembrado en la zona una especie de psicosis. “Huele a humo” se ha convertido en una expresión recurrente entre vecinos todavía conmocionados por las llamas que se originaron en Yeres (Puente de Domingo Flórez) y bajaron por el corazón de la vieja mina hasta amenazar con extenderse por todo el municipio de Carucedo. Sin ir más lejos, las alarmas se dispararon hace apenas unos días cuando un helicóptero aterrizó en un prado cercano, aunque esta vez fuera para evacuar a una mujer afectada por un ictus. El miedo no ha acabado de marcharse 12 meses después de aquel fatídico fin de semana de agosto de 2025.