En el momento de escribir estas líneas hay en el territorio peninsular español más de 60 incendios activos y más de 3.500 focos. Una oleada de incendios en este mes de julio que estremece y recuerda a la segunda quincena de agosto de 2025 que arraso la cifra excepcional y terrible de casi 400.000 hectáreas. Preocupan sobremanera los que ahora están teniendo lugar en la Comunidad de Madrid por tres razones: por resultar de la combinación de varios incendios que han arrancado en las comunidades adyacentes de Castilla la Mancha (Toledo) y Castilla y León (Ávila) y han ido entrando en contacto amplificándose y reforzándose, porque las condiciones de viento intenso y la orografía complican de forma extraordinaria el abordaje de incendio del que no pudo hacerse en las primeras 36 horas ni siquiera el paso primero que es el perimetrado, y porque afecta a zonas con mucha población. A última hora del viernes 24 de julio, los afectados superaban las 60.000 personas (llegarían a más de 80.000 durante el sábado), entre evacuados y confinados. Los medios locales fueron desbordados al poco del inicio del fuego.

Las circunstancias, que se fueron complicando a lo largo del día, provocaron que ya en las primeras horas del viernes se solicitara desde la Comunidad de Madrid la calificación de Emergencia Nacional. Nivel de alerta que fue adoptado por el Gobierno de España poco después. Un nivel que no se aplicó ni siquiera en la catastrófica DANA de Valencia de 2024 y que nunca hasta ahora se ha declarado para incendios en nuestro País.