La nueva normalidad de los incendios extraordinarios exige de las comunidades autónomas una preparación acorde con su riesgo

Hasta este jueves han ardido en España más de 297.000 hectáreas en más de 2.300 incendios forestales en lo que va de año. Supone el 48% de la superficie quemada en Europa y un tamaño mayor que Luxemburgo. No es metafórico decir que arde un país. Este mismo viernes, equipos de extinción luchaban contra el fuego en Cáceres, Huesca, Castellón, Navarra, Madrid… España, el tercer país de la UE con más superficie forestal, es uno de los Estados con mejores sistemas de extinción, medios y profesionales. Solo en aviones y helicópteros suma más aparatos que Italia, Portugal y Francia juntos. Sin embargo, existen grandes diferencias en la inversión entre comunidades autónomas, que tienen la competencia exclusiva en la gestión de los incendios.

El análisis de este periódico concluye que Extremadura y Aragón, dos comunidades que superan cada una los 2,7 millones de hectáreas en superficie forestal, son en proporción las que menos personal de extinción tienen. Aragón, una de las regiones más afectadas este año, es la que ha reclamado más apoyo de medios aéreos estatales para ayudar en el combate contra los incendios. Nada que objetar a las peticiones de ayuda, que deben ser atendidas además sin cuestión. Pero esta forma de actuar no puede servir para desviar la atención sobre la falta de medios propios, como han criticado bomberos forestales aragoneses. El martes, comenzaron una huelga indefinida para reclamar mejores condiciones, más recursos, ampliación de las plantillas y el despliegue todo el año para tareas de prevención. El presidente aragonés, Jorge Azcón (PP), reconoció el jueves la necesidad de ampliar unos medios que son insuficientes.