Semanas de noches tórridas en las que no corría ni una pizca de viento. Y el día que por fin hay una pequeña brisa, arrastra consigo nubes de humo por los incendios que asolan las zonas de alrededor. Esta es la cara menos visible de las catástrofes que el Estado español vive un verano más. Y es que el fuego empeora la calidad del aire, afectando a la salud en el corto y el largo plazo. Además, los puntos a los que llega esta polución es sustancialmente mayor a la extensión de las llamas, por lo que también las ciudades se ven damnificadas.Publicidad"Cuando hay un incendio, se producen partículas y gases por acción de la química atmosférica", explica Cristina Linares, investigadora científica y codirectora de la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). La experta ha participado este miércoles en un encuentro con periodistas organizado por el SMC España y al que Público ha asistido. Los compuestos difieren del tipo de vegetación calcinada, la intensidad del fuego y otros factores. Pero en cualquier caso, en el humo "se generan múltiples compuestos tóxicos que afectan mucho a la salud y se alejan cientos de kilómetros del incendio".El Ministerio de Sanidad informó el pasado sábado de la mala calidad del aire en la Comunidad de Madrid debido a los incendios por los que el Gobierno central tuvo que declarar la emergencia nacional. La cartera de Mónica García recomendó utilizar mascarillas FFP2/95, evitar la actividad física al aire libre y buscar atención sanitaria en caso de sentir dificultades respiratorias. El ozono troposférico, un contaminante poco atendidoLinares destaca el ozono troposférico (O3) como una de las consecuencias poco atendidas de los incendios forestales. Se trata de un contaminante "del que se habla poco" y que se genera "a partir de precursores", es decir, que es "un contaminante secundario". Esta no es solo una preocupación científica, desde Ecologistas en Acción han publicado un comunicado este miércoles en el que advierten de que el fuego "está emitiendo grandes cantidades de estas sustancias tóxicas y otras como los cancerígenos hidrocarburos aromáticos policíclicos".Publicidad"Junto a las altas temperaturas, las emisiones de los incendios han provocado en su entorno una docena de superaciones del umbral horario de información a la población por ozono", expresan desde la organización ambientalista. "A los desastrosos efectos ecológicos y sociales de los incendios forestales se suma así el severo impacto sobre la salud de los cientos de miles de personas expuestas a la pésima calidad del aire que en estos días se respira en los territorios próximos", denuncian.Contaminantes asociados a ingresos y muertesAdemás del ozono troposférico, también están el dióxido de nitrógeno (NO2) y las partículas en suspensión, también llamadas partículas finas, que pueden ser PM10 o PM2,5 –en función de los micrómetros de su diámetro–. Debido a su pequeño tamaño, pueden penetrar fácilmente en los pulmones y el torrente sanguíneo. Este contaminante es tiene un impacto sustancial sobre la salud humana, según advierte la Agencia Europea de Salud.No es una cuestión baladí, tanto Cristina Linares como Julio Díaz, también del ISCIII y presente en el encuentro, han destacado que el riesgo de ingreso por causas naturales atribuibles a PM10 , PM2,5 y O3 es mayor en los días con combustión de biomasa que en los días sin combustión de biomasa. Así lo determina un estudio longitudinal en el que ambos son coautores. Analizaron la presencia de elementos tóxicos e ingresos hospitalarios en diferentes temporadas de incendios de 2013 a 2018. De acuerdo con el artículo científico, publicado en la revista Science of The Total Environment, no se observó el mismo fenómeno con el NO2.Publicidad"Las partículas y el ozono tienen más importancia sobre el sistema respiratorio", destaca Linares. No obstante, en el largo plazo estos gases "tienen una importante carga sobre la morbilidad atribuible a las enfermedades de tipo circulatorio". Díaz ha añadido por su parte que, de hecho, los efectos de los contaminantes sobre las enfermedades cardiovasculares pueden ser "fulminantes". La razón por la que apenas se registran ingresos asociados a estos tóxicos en relación con estas dolencias es porque a menudo las personas fallecen de camino al hospital –por lo que no se registra como ingreso–.Más información y transparenciaEste tipo de contaminantes también se disparan durante las olas de calor. En el caso de los fuegos, el incremento de la nocividad se ve azuzado. Además, el perímetro de aire afectado puede, según los expertos del ISCIII, "de 15 a 20 veces más que la extensión que ha alcanzado el incendio". Matizan que esto depende de la intensidad del incendio, pero insisten en que incluso cuando un foco tiene lugar a una distancia lejana, la ciudadanía puede verse igualmente afectada. Se trata por tanto de un asunto de salud pública.Público ha preguntado a los expertos sobre la duración de la mala calidad del aire tras un incendio, una cuestión que también varía en función de la intensidad y los diferentes factores implicados en un incendio. Díaz recalca que las recomendaciones de las autoridades "hay que seguirlas siempre". Por su parte, Linares destaca la importancia de los sistemas de monitorización del aire. La experta considera que la ciudadanía podría acostumbrarse a consultar estos medidores como mira el tiempo en la Aemet. Y en este sentido, aboga por "exigir a las administraciones que tengan datos en tiempo real".Los incendios que asolan el Estado tienen la prioridad de poner a salvo a las personas que se encuentran cerca de las llamas. Así lo defiende también la epidemióloga del ISCIII. De todos modos, reitera que esta clase de fenómenos serán más frecuentes en un contexto de crisis climática, de manera que en una segunda instancia también se deben tener en cuenta consecuencias más invisibles, como las del humo y la calidad del aire. "Nos queda mucho por hacer", valora la experta. Por este motivo, defiende ampliar las investigaciones científicas, de manera que sirva para generar conocimiento, conciencia y medidas políticas a la altura del problema al que nos enfrentamos.
Los compuestos tóxicos de los incendios viajan cientos de kilómetros y su efecto puede ser letal
La prioridad de los incendios es poner a salvo a quienes viven cerca de las llamas.












