El olor a humo, la neblina en el ambiente y la ceniza que ha alcanzado algunos hogares españoles evidencian que los incendios forestales en el país continúan sin estabilizarse, pese a la ligera mejoría que se registró durante la mañana de ayer, especialmente en los siniestros de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, las altas temperaturas y las cambiantes condiciones meteorológicas siguen dificultando el trabajo de los equipos de extinción, que luchan por contener unos fuegos que mantienen en alerta a buena parte de España.Por el momento, se anotan más de 170.000 hectáreas calcinadas en una decena de grandes incendios. Esto supone seis veces más que las registradas a estas alturas del año pasado.

Entre los siniestros que más preocupan a los equipos de emergencia destaca el de la Vall d´Uixò (Castellón), que obligó en la tarde de ayer a ordenar la evacuación de 18 municipios cercanos a la Sierra de Espadán y a desalojar a 16.000 personas. Además, este ya ha provocado la quema de 7.200 hectáreas en un perímetro de 67 kilómetros.

La situación también mantiene en alerta a Castilla y León. La evolución del incendio iniciado en el municipio abulense de Burgohondo, que alcanzó posteriormente Navaluenga, será clave durante los próximos días ante la llegada de la cuarta ola de calor prevista por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) a partir de mañana. Según la autoridad, las temperaturas rondarán los entre los 37 ºC y los 39ºC en zonas de la meseta Norte y La Mancha, mientras que podrán superar los 40ºC en el valle del Ebro y otras zonas del noreste peninsular.