Correr la millaSi evitar la alternancia en el poder justifica el sacrificio de una idea elemental de Justicia, casi cualquier cosa est� justificada. La cloaca s�lo es una forma m�s grosera, y por eso clandestina, de tratar de prolongar la estancia en el poderEl ex 'president' y l�der del 1-O, Carles Puigdemont.AFPActualizado Jueves,
julio
17:07Audio generado con IAHoy, en que la oficialidad amasa y estira la sentencia del TJUE, es un buen d�a para recordar c�mo empez� esto. Entendiendo por esto la legislatura m�s rid�cula y envilecedora de la ya no tan joven democracia espa�ola. La amnist�a sirvi� para comprar una investidura. Permiti� la ocupaci�n f�sica del poder ejecutivo. Se les compr� a unos delincuentes el apoyo parlamentario de 7 diputados para una votaci�n y no m�s. El precio fue el borrado de sus delitos. Todo lo que sigui� es consecuencia de esta transacci�n ominosa. Si evitar la alternancia en el poder justifica el sacrificio de una idea elemental de Justicia, casi cualquier cosa est� justificada. La cloaca s�lo es una forma m�s grosera, y por eso clandestina, de tratar de prolongar la estancia en el poder.Tal y como ha fallado el tribunal europeo, puede que la amnist�a no se oponga a los intereses financieros de la UE o que no contravenga el derecho comunitario en materia de terrorismo. M�s discutible es que el Tribunal Constitucional espa�ol sentenciara que no atenta contra los principios de la Carta Magna; pero hasta eso da igual, porque lo fundamental es el fin espurio que gu�a la norma.El sentimiento de estafa de los dirigentes de Junts y, en particular, de Carles Puigdemont es la mejor prueba. Despu�s de una investidura viene una legislatura y la amnist�a s�lo prolongar�a su utilidad si Puigdemont permanece, como la flecha de Zen�n de Elea, en vuelo suspendido hacia su objetivo, el regreso a Espa�a, sin jam�s alcanzarlo. La amnist�a fue una mentira m�ltiple. Hoy Salvador Illa pide que se aplique de forma �diligente, integral y sin subterfugios� y tambi�n sabe que si el cumplimiento de la promesa fundacional de la legislatura hubiera sido �diligente, integral y sin subterfugios�, habr�a sido mucho m�s dif�cil para �l llegar a presidente de la Generalitat de Catalu�a.Lo que la amnist�a pervierte es la pol�tica. Si el poder puede dispensar impunidad con el �nico fin de acaparar m�s poder, la democracia queda en entredicho. Como estamos comprobando, la podredumbre a la que inevitablemente conduce esta dispensa moral es un proceso natural, dir�ase que biol�gico. Ya ven que incluso es la misma persona la que se encarg� de negociar la amnist�a y de montar una cloaca en Ferraz. La primera tiene una coartada legalista -precisamente por el Gobierno que desprecia a los tribunales-, la segunda es inconfesable y por tanto clandestina. El fin es el mismo.













