EditorialEl TJUE ha decidido esquivar el problema nuclear de la amnist�a: su motivaci�n espuria, el arbitrario canje de impunidad por poderEl ex 'president' fugado Carles Puigdemont.Actualizado Jueves,
julio
19:21Audio generado con IADesde la convicci�n europe�sta que EL MUNDO mantiene desde su fundaci�n, este peri�dico respeta las dos sentencias con las que el Tribunal de Justicia de la Uni�n Europea ha concluido que la Ley de Amnist�a es compatible con el Derecho comunitario. Desde ese respeto, no obstante, expresamos nuestra notable decepci�n, pues el TJUE avala la amnist�a que Pedro S�nchez entreg� a los l�deres del proc�s a cambio de los siete votos para su investidura eludiendo el n�cleo fundamental del debate: la arbitrariedad. Ah� reside nuestra discrepancia principal, pues entendemos que impedir el ejercicio arbitrario del poder no es un elemento accesorio, sino que se encuentra en el coraz�n de los principios del Estado de derecho del Tratado europeo.En sus resoluciones sobre las dos cuestiones prejudiciales planteadas por el Tribunal de Cuentas y la Audiencia Nacional, el TJUE valida la norma al estimar que es una decisi�n interna de Espa�a que no contraviene los intereses financieros ni la directiva sobre terrorismo de la UE. Era lo esperable, ya que ninguna de estas cuestiones aborda el problema fundamental de la amnist�a: su motivaci�n espuria, el canje de impunidad por poder.Al contrario, el tribunal ha optado por hacer suya la motivaci�n invocada en el texto: la pretendida reconciliaci�n en el marco del �conflicto pol�tico� catal�n. En este sentido, no deja de ser llamativo que el TJUE haya ignorado los duros reproches de fondo que expresaron la Comisi�n de Venecia y el representante de la Comisi�n Europea. La primera subray� que ninguna ley puede estar dise�ada para favorecer a �personas concretas�, mientras que el segundo la impugn� al calificarla de �autoamnist�a�, un debate que el tribunal ha decidido esquivar.La realidad es que la amnist�a fue una norma corrupta en su origen, aprobada ad hominem y redactada por sus propios beneficiarios. Que el TJUE pase por alto una subversi�n tan grave es, en todo caso, una se�al del car�cter fragmentario con el que la Uni�n afronta la defensa del Estado de derecho, pues s�lo se ha decidido a adoptar medidas ante amenazas consideradas sist�micas como la Hungr�a de Viktor Orban. No es, desde luego, un buen precedente para Europa.El Tribunal Supremo entiende ahora que el motivo clave por el que no amnisti� a Carles Puigdemont y los dem�s l�deres del 1-O (el enriquecimiento personal con la malversaci�n) persiste. La validaci�n europea de esta ley inmoral no cambia los hechos ni resta un �pice de reconocimiento a los jueces y fiscales del Supremo, que a lo largo de todo el proceso han demostrado ante los ciudadanos que el Estado funciona.












