Cuando el Congreso de los Diputados aprobó la ley de Amnistía en mayo del 2024, escribimos, con cándida inocencia en esta misma sección, que la historia olvidaría el ruido que había generado todo el debate de esta norma y que se impondría la sensatez de que la normalización de la vida política en Catalunya convenía a todos. Sin embargo, aquí estamos, más de dos años después, y no solo no se ha podido aplicar todavía la ley, sino que la oposición la ha utilizado para erosionar al Gobierno socialista cada vez que ha tenido oportunidad.Al mismo tiempo, diversos jueces han presentado recursos y hasta cuestiones prejudiciales al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que han ido dilatando su aplicación. Y Carles Puigdemont sigue en Bruselas, sin que sus órdenes de detención que pesan sobre él hayan sido anuladas, y Oriol Junqueras sigue inhabilitado, entre otros afectados por la sentencia del Supremo.Acceso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Luxemburgo Julien Warnand / EFELa decisión de ayer del TJUE es una victoria para el Gobierno y una derrota para todos aquellos –jueces, políticos y medios de comunicación– que llevan dos años con la cantinela de que la ley era un traje a medida para facilitar la investidura de Pedro Sánchez. La sentencia niega la tesis de una “autoamnistía” y avala que la ley tenía como objeto “reducir las tensiones institucionales y políticas, así como facilitar un escenario de reconciliación”. También deja claro que la norma no se opone al derecho de la UE, no colisiona con sus intereses financieros, ni es contraria a su directiva de terrorismo.Es una victoria por goleada de las tesis del Gobierno y de aquellos que hemos defendido la necesidad de unos indultos y una amnistía para pasar página –como hace ahora el PP– sin dejar de censurar la errática y negativa política que aplicaron los líderes del procés y que ha perjudicado claramente a Catalunya.La ley no se va a aplicar todavía porque el Supremo sigue manteniendo sus tesis y habrá que esperar a que el Constitucional resuelva los recursos. Pero el camino ya está despejado. Más prontoque tarde, ya no habrá más trabas que se puedan poner y la ley de Amnistía se podrá aplicar. Todos dentro, como muy acertadamente apunta Enric Juliana.Director de La Vanguardia desde marzo de 2020. Ha trabajado como redactor en las secciones de Política, Sociedad y Ciudades de La Vanguardia, donde entró en 1992