La primera vuelta presidencial en Colombia dejó un escenario de fuerte polarización entre la derecha y el oficialismo, además de consolidar una tendencia que atraviesa a gran parte de América Latina: el crecimiento de candidatos ajenos a las estructuras partidarias tradicionales.
Para el analista político Gustavo Damián González, el fenómeno tiene raíces profundas en la crisis de representación política que atraviesa el país. "Colombia venía de una crisis de representación política", explicó, al recordar que históricamente el sistema estuvo dominado por los partidos Liberal y Conservador y que recién con Gustavo Petro llegó por primera vez la izquierda al poder.
Según el analista, el dato más relevante de la elección es la irrupción de un candidato outsider que construyó su discurso alrededor de la seguridad y la lucha contra la violencia. "Aparece un outsider de la política, alguien que es casi mimetizado con Bukele, reivindicando a Bukele", señaló, al describir el perfil del dirigente que lideró la primera vuelta electoral.
El peso de la seguridad en la campaña
González remarcó que la violencia sigue siendo una de las principales preocupaciones de la sociedad colombiana y que esa realidad favorece los discursos de mano dura. "Colombia sigue siendo un país muy violento", sostuvo, al explicar por qué las propuestas vinculadas a la seguridad lograron una fuerte adhesión electoral.













