Este domingo 31 de mayo se realizará la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia. Cada país tiene su realidad, pero solo los estudios comparados permiten comprender la política latinoamericana. Sonuna herramienta indispensable para estudiarla de manera científica, tarea difícilpor la escasa frecuencia de los comicios y porque muchos estudios –incluso los cuantitativos– suelen estar sesgados por la militancia ideológica. En Colombia hay poco desarrollo de la consultoría política profesional. Se producen estudios de buena calidad,dentro del paradigma tradicional más ideológico que pragmático. Las encuestas necesitan renovarse para ser útiles en la sociedad de la Inteligencia Artificial. La tradicional pregunta –“¿cuál es el problema más sentido?”– arroja las mismas respuestas en todo lado, no aporta información valiosa. En Colombia, los sondeos señalan que la falta de trabajo preocupa al 40%, la economía al 17% y el comercio al 13%. En definitiva, un 70% de los colombianos no está conforme con los resultados de la gestión del gobierno de Gustavo Petro; pero al mismo tiempo todos los estudios dicen que su candidato lidera lo resultados. Dudamos entonces de que los electores decidan su voto según la situación económica, o de que las respuestas son meras declaraciones “políticamente correctas”.
¿Qué pasará en Colombia?
La primera vuelta presidencial colombiana vuelve a mostrar las tensiones entre la política tradicional y los nuevos liderazgos moldeados por la era digital. Aunque el descontento económico domina las encuestas, el oficialismo mantiene ventaja en intención de voto, mientras la oposición de derecha busca capitalizar el rechazo al gobierno de Gustavo Petro. En un escenario atravesado por el desgaste de las ideologías clásicas, la atención fragmentada y el voto “en contra de”, la elección pone a prueba hasta qué punto las campañas latinoamericanas logran adaptarse a la lógica política de la Inteligencia Artificial y la sociedad líquida.









