La época electoral empieza con cinco incógnitas clave, como el poder que traerá Álvaro Uribe a su lista al Senado y el riesgo de que Donald Trump busque influenciar los resultados
A partir de esta semana, al presidente Gustavo Petro le quedan oficialmente siete meses en el poder, y comienza en Colombia una movida campaña electoral para encontrar a su sucesor. La izquierda lleva la delantera por el momento en las encuestas, impulsada por las reformas sociales del presidente como la laboral y la pensional, pero la derecha espera capitalizar el antipetrismo de los votantes afines y algunos del centro, preocupados por un posible crecimiento de la inflación y el aumento de la inseguridad en el país. Estas son cinco incógnitas que tiene Colombia por delante ante este año electoral.
La primera convocatoria clave se dará en las elecciones legislativas, el 8 de marzo, cuando se escogen los miembros del Senado y la Cámara de Representantes. Allí un peso pesado es Álvaro Uribe Vélez, el único expresidente en las listas de candidatos. El líder de derechas, quien fue presidente del 2002 al 2010, luego saltó al Senado en 2014 pero abandonó su curul en 2020, cuando la Corte Suprema ordenó una medida de aseguramiento contra él por un proceso penal en el que se le acusaba de manipulación a testigos. La renuncia mudó su caso a la Fiscalía, donde había un fiscal amigo, pero después de muchos ires y venires, cinco años después el expresidente fue absuelto en segunda instancia. Ha decidido entonces volver a medir su poder electoral de forma desafiante: es el candidato número 25 en la lista cerrada de su partido, el Centro Democrático. Es decir, para llegar al Senado debe movilizar más de dos millones de votos, para que su partido gane al menos 25 curules y él vuelva al Legislativo.






