Una trabajadora del Obrador de la panadería El Fuerte, en Las Gabias, muestra unos duces tradicionales. EFE/María Ruiz
María Ruiz I
Granada (EFE).- La Semana Santa endulza el bullicio de procesiones con un contundente surtido de postres, recetas tradicionales de torrijas, leche frita o buñuelos que conviven con otras repensadas para sumar cremas o chocolate Dubái, opciones que llenan las vitrinas de pastelerías para quienes ven un ‘pestiño’ cocinar.
Canela y azúcar, maicena, harina y leche marcan los olores y los sabores de la repostería semanasantera, esa que se cocina a fuego lento con recetas de la abuela. O no.
Obradores, pastelerías, restaurantes y conventos se llenan estos días de tentaciones tradicionales y exhiben bandejas de roscos y flores fritas, torrijas y empanadillas, una dulce tentación para ahorrar esfuerzo a quienes quieren pecar sin pasar la penitencia de encerrarse en la cocina.












