La especialidad del monasterio de Santa María del Socorro de Sevilla es un bocado finísimo, además de un tesoro del recetario popular andaluz
Esta extraordinaria receta de mantecados blancos del monasterio de Santa María del Socorro, en Sevilla, del libro Los dulces del convento, siempre sorprende a propios y extraños por su delicadeza. Es una magnífica ocasión para revisar el recetario popular de dulces navideños, infinito y riquísimo; si sirves en tu mesa estos mantecados caseros o los regalas en Navidad te harán la ola.
Los mantecados, como su nombre indica, se hacen con manteca de cerdo; a pesar de que en algunos esto cause cierto rechazo, los dulces hechos con este ingrediente no conservan después de cocidos ninguna reciedumbre ni aroma a embutido, sobre todo si la manteca es de buena calidad, sino que se convierten en un bocado finísimo y de consistencia sorprendentemente ligera y friable.
En esta receta la masa, aromatizada con limón, no lleva azúcar, por lo que es imprescindible el rebozado en azúcar glas. Y un consejo: los mantecados que formes de los recortes de masa tienden a deformarse; para reducir la deformación puedes reposarlos un par de horas en la nevera una vez cortados, antes de cocerlos.






