Pura cocina de aprovechamiento, para preparar el dulce sólo se necesitan unos pocos ingredientes básicos y algo de paciencia y pericia
Mi infancia huele a canela y tiene la textura de un jugoso buñuelo de pan dulce bañado en leche infusionada. Mi abuela Ángeles preparaba este postre que entra dentro de la categoría de repostería de posguerra, de aprovechamiento, de reinvención, de hacer maravillas con cuatro ingredientes de andar por casa. Esa capacidad de transformar lo cotidiano en extraordinario en tiempos de necesidad.
Hablamos del sur de Cantabria, donde siempre ha habido unos panazos impresionantes con bien de miga y una corteza tersa. Entre las muchas preguntas que nunca le hice a mi abuela sobre estos buñuelos que yo devoraba están el origen de este postre, quién le enseñó la receta que conservamos, si usó siempre los mismos ingredientes o si nacieron vinculados a alguna festividad. Ella los cocinaba desde pequeña y en cualquier época del año.
Ya sabemos que España es tierra de buñuelos, los hay de todo tipo de masas y rellenos. Como contó el bueno de Jorge Guitián en este artículo son típicos sobre todo en Semana Santa o en Todos los Santos según el punto del país en el que te encuentres. Así que en esta Semana Santa podemos abrazar un tipo de buñuelo diferente, el que hacía mi abuela con miga de pan duro, leche, huevos, cítricos y azúcar.







