Bárbara Pereira revive una pastelería de Mieres inaugurada en los años cincuenta con su famosa tarta turonesa

Hay algo ritualístico en el acto de comprar media docena de pasteles y comerlos en compañía. Es en ese momento de la comida donde se rompen todos los protocolos de la mesa.

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Como ocurre con los juegos de mesa, también con los pasteles existen reglas no escritas. Hay quienes los comen enteros, por la mitad, en tres o hasta cuatro trozos. Si hay algo que las hordas de turistas aún no han logrado conquistar de los locales, es precisamente eso, la tradición dominguera de la media docena de pasteles.