Muchos trabajadores, por la naturaleza de su profesión, son fijos discontinuos. Estas personas son las que, a pesar de contar con un contrato indefinido, solo prestan servicio a su empresa durante uno o varios periodos del año debido a que la actividad de la misma o del trabajador así lo requiere. Son ejemplos de trabajadores fijos discontinuos aquellos que ejercen su labor en sectores como la agricultura, la hostelería u otras ramas relacionadas con el turismo. Recepcionistas de hotel, camareras de habitaciones, socorristas, camareros, agricultores que se dedican a cosechas o recogidas muy concretas...son algunos de los tipos.

Por razones obvias, todo lo que rodea a estos trabajadores puede diferir de lo que sucede con trabajadores a jornada completa sin interrupciones en su empleo. Uno de los campos en los que influye especialmente tener la condición de trabajador fijo discontinuo es la cotización a la Seguridad Social.

Lo cuenta la Seguridad Social en su página web: de cara al cumplimiento del periodo mínimo de cotización para la pensión de jubilación, que es de 15 años, "se computará todo el período durante el cual el trabajador haya estado en situación de alta con un contrato fijo discontinuo".