“Somos demasiado humildes y honestos para estar en el número uno. Es algo en lo que me han metido, no lo he buscado”, suelta Bittor Arginzoniz (Axpe, Bizkaia, 65 años) desde la zona del bar del Asador Etxebarri. Es miércoles, a media mañana, y mientras el cielo plomizo cubre el valle de Atxondo (Bizkaia) y la temperatura ronda los 30 grados, el dueño del restaurante —actual número dos en la lista de The World’s 50 Best Restaurants— no se muestra especialmente convencido de un posible ascenso en la citada clasificación que elabora el grupo editorial británico William Reed Business Media. Será este jueves, en Turín, cuando se conozca el resultado de la 23ª edición de este ranking, cuya publicación comenzó en 2002 (excepto en 2020, que fue suspendida por la pandemia).
“No creemos que vaya a haber cambios con respecto a nosotros. Lo normal es que descendamos”, prosigue. “Llevamos diez años en el top ten”, apostilla Mohamed Benabdallah —conocido como Moha—, sumiller y jefe de sala del local desde 2017. Un año antes de su llegada a este bello enclave, el restaurante había entrado en el grupo de los diez mejores del mundo. En 2011, Etxebarri debutó cerrando la lista de los 50. Al año siguiente subió al puesto 31º, descendió trece posiciones en la siguiente edición, y escaló al 34º en 2014. En 2015 alcanzó el puesto 13º, y en 2016 se colocó entre los diez primeros. Desde entonces ha oscilado en la parte alta de la clasificación, situándose el año pasado en la segunda posición.
















