Sin acritudCeuta no es una periferia prescindible. Pero sus ciudadanos est�n siendo tratados como espa�oles de segundaEl Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.�ngel NavarretaActualizado S�bado,
agosto
00:05Audio generado con IAUn mes despu�s, el Gobierno sigue sin explicar c�mo pudo ser desbordada la frontera y por qu� nadie lo impidi�. Por qu� no se tomaron medidas disuasorias para poder efectuar devoluciones en caliente tras la sentencia del Supremo. Pedro S�nchez calific� lo ocurrido de �ataque a la integridad territorial� de Espa�a. Pero no se atreve a se�alar la responsabilidad de Marruecos. �Qui�n responde por los muertos de esta tragedia?Lo m�s llamativo es la contradicci�n entre Defensa e Interior. La Moncloa ha respaldado al ministro Marlaska y, de hecho, ha desautorizado a Robles. Si la ministra de Defensa tiene raz�n, Interior ignor� informaci�n decisiva. Si no la tiene, S�nchez deber�a cesarla. En ambos casos, alguien debe asumir responsabilidades pol�ticas.Pero hay algo todav�a peor en este vodevil: el trato colonial que el Gobierno dispensa a Ceuta. Como si lo que ocurre all� pudiera quedar confinado al otro lado del Estrecho. S�nchez se permiti� marcharse a Lanzarote mientras la ciudad afrontaba una situaci�n excepcional, y Marlaska dio por resuelta la crisis apenas dos d�as despu�s del asalto.Ceuta no es una periferia prescindible. Es Espa�a desde hace siglos. Pero sus ciudadanos est�n siendo tratados como espa�oles de segunda. Han visto degradados derechos tan elementales como la seguridad, la sanidad y el acceso a los servicios p�blicos.El desgobierno de S�nchez ni siquiera ofrece una cifra fiable de cu�ntos de quienes entraron siguen en Ceuta, ni de cu�ntos menores permanecen all�. Sigue sin haber un censo, un calendario de devoluciones, ni un plan para trasladar a la Pen�nsula a los menores m�s vulnerables. �Qu� hacemos hasta que la inmensa mayor�a de los migrantes pueda ser devuelta a Marruecos? La situaci�n en la ciudad aut�noma es socialmente insostenible y no puede prolongarse m�s tiempo.Es inadmisible que algunos grupos ataquen a la Cruz Roja y a las organizaciones humanitarias que asisten a los migrantes. Su labor debe ser protegida. El racismo y la violencia son intolerables. Pero cuando el Estado deja de ser operativo, el desespero y la rabia encuentran un terreno abonado en una poblaci�n que, como la ceut�, vive al l�mite. Lo f�cil ahora es agitar el espectro de la xenofobia y el miedo a la ultraderecha. Pero el abismo lo ha creado quien no previ� el asalto y despu�s se march� de vacaciones. Quien crey� tambi�n que la crisis en Ceuta era una serpiente de verano.














