EditorialLa falta de liderazgo y de claridad del Gobierno agrava la incertidumbre de una ciudad que se halla en una situaci�n l�miteJos� Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, en el Congreso de los Diputados.MUNDOActualizado S�bado,
agosto
00:05Audio generado con IALa pasividad del Gobierno para afrontar la crisis derivada por la entrada masiva de inmigrantes irregulares, sumado al empe�o en negar las evidencias que apuntan a la responsabilidad de Marruecos, est� abocando a Ceuta a un colapso en el que no se atisba un horizonte de salida. La ausencia de autoridad y la falta de claridad en las explicaciones por parte de Moncloa acrecientan una percepci�n de desgobierno que Juan Jes�s Vivas, presidente de Ceuta, acierta a describir al advertir que esta ciudad �ha perdido su forma de vida�. La descarnada desesperaci�n de los ciudadanos ceut�es, que observan con impotencia c�mo su d�a a d�a se ha visto completamente alterado, no puede considerarse la consecuencia de un flujo migratorio. En realidad, estamos ante un ataque h�brido cuyo objetivo es, precisamente, la desestabilizaci�n de la ciudad aut�noma a todos los niveles, incluido el econ�mico. En este contexto, resulta incomprensible que el Ejecutivo siga aferrado a la versi�n promarroqu�.La debilidad geoestrat�gica de Espa�a qued� ayer expuesta durante las comparecencias en el Congreso de Fernando Grande-Marlaska y Jos� Manuel Albares. Ambos se distanciaron del diagn�stico de Margarita Robles, mostrando as� una divisi�n en el seno del Consejo de Ministros incompatible con la determinaci�n que exige esta hora grave. Mientras la ministra de Defensa apunt� sin ambages al ataque h�brido de un �actor interesado� en desestabilizar Espa�a y la UE, el titular de Asuntos Exteriores -tras verbalizar un relato de los hechos que parec�a contrarreplicar la argumentaci�n de Robles- descarg� toda la culpa en la viralizaci�n en las redes sociales de una sentencia del Tribunal Supremo acerca de las entradas por mar. En concreto, cit� el v�deo de dos mujeres j�venes cruzando a nado como origen de que se extendiera el bulo de que las fronteras estaban abiertas. Si esto es as�, no se entiende que no se adoptaran medidas preventivas. Pero, en todo caso, lo que ni Albares ni Marlaska aceptaron ayer, preludiando a Pedro S�nchez el pr�ximo jueves, es la cadena de fallos que desemboc� en la entrada masiva del 30-J. Adem�s, elogiaron la �colaboraci�n� con sus hom�logos marroqu�es pese a que la mayor�a de la sociedad espa�ola, tal como revela el sondeo de Sigma Dos que publicamos hoy, considera que Marruecos est� implicado. Albares achac� la avalancha a la �guerra cognitiva en las redes de Elon Musk, Rusia y la internacional reaccionaria�. Y Marlaska, quien ayer pidi� a la UE el apoyo de Frontex para el triaje de los inmigrantes, admite ahora que hubo informes de alerta. Tanto el jefe de la diplomacia como el m�ximo responsable de la seguridad del Estado, de forma sim�trica y simult�nea, se centraron en el supuesto aprovechamiento pol�tico de la crisis, pero no en sus causas, que es por lo que les corresponde rendir cuentas.La falta de soluciones est� acercando a Ceuta a un enfrentamiento social sin precedentes fruto de la frustraci�n de los ceut�es y la carencia de medios de polic�as, guardias civiles y militares. Adem�s de hacer un llamamiento a la calma, el Gobierno est� obligado a ofrecer una soluci�n r�pida y eficaz. Si no lo hace, en gran medida, es porque su posici�n est� condicionada por su inexplicable porf�a en exonerar a Marruecos de toda responsabilidad.














