Un fantasmagórico sol rojo nos mira. No amanece ni atardece. Está en todo lo alto. La niebla que nos envuelve desde hace dos días no es tal, es humo. No podemos abrir las ventanas. La nariz pica y la garganta rasca aunque no las abramos. Da miedo aunque aquí el fuego no pueda alcanzarnos. Está a cuarenta kilómetros, pero acaban de declarar que por ahora es inextinguible, que apagarlo no depende de nosotros.Publicidad____________________Esto lo escribí el sábado pasado cuando era muy fácil sentir en el cuerpo que eso que veíamos en la tele nos podía estar pasando a nosotros, que solo el azar nos había salvado por poco. Entonces la rabia y el dolor por lo perdido eran propios; el aire envenenado, de todos.Después llegó el domingo y el aire había cambiado; era fresco y limpio. En nuestro pedacito de cielo el único rastro era el rugido constante de los medios aéreos. Si no fuera por él podríamos decirnos que lo soñamos, que la pesadilla había terminado.Pero no es así. El peligro no se ha acabado. Solo ha vuelto a enseñar la patita. Solo nos ha dejado ver un instante su poder desbocado.____________________Ahora volverán las acusaciones, volverán los intentos de política, volverán los hechos de politiqueo -bueno, esos nunca se han ido-. Seguirán zumbando en nuestros oídos como llevan haciendo toda la legislatura. Son como estos helicópteros que nos ensordecen, solo que en su caso lo hacen sin sentido.La realidad siempre es más fuerte. El fuego no entiende de polarización, ni de partidos políticos. No quema las casas de unos ni exonera las de otros. No distingue quién hace el cortafuegos. Solo perdona más a quién preparó mejor el terreno.Publicidad____________________Digan lo que digan hay que tener presente tres cosas: 1- De acuerdo con el artículo 148 de la Constitución Española, son las Comunidades Autónomas las que asumen las competencias en materia de montes y aprovechamientos forestales, y la gestión en materia de protección del medio ambiente, a través de sus estatutos de autonomía. Por lo tanto, son las Comunidades Autónomas las competentes en materia de prevención y extinción de incendios forestales en sus territorios, diseñando sus propios dispositivos a tal efecto. 2- Los bomberos forestales de Madrid en abril denunciaron que este año solo habían desbrozado la mitad de la superficie y que continúa el conflicto laboral que les enfrenta con la Comunidad de Madrid por sus condiciones laborales precarias desde hace más de una década. 3- El Pacto por la emergencia climática que el Gobierno propuso el otoño pasado, a raíz de los incendios pavorosos de ese verano en Castilla y León y Galicia, fue ninguneado por PP, Vox y Junts en la comisión del ramo. Los primeros y los segundos acusando al acuerdo de venir de un “gobierno corrupto”, los terceros porque el pacto fuera “nacional”. En el texto propuesto se incorporaron 4.000 aportaciones de 1.300 actores de la comunidad científica, sin preguntarles qué suelen votar.Publicidad 4- El pasado octubre se celebró en Ponferrada la I Convención del Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática que reunió a más de 600 expertos, científicos, empresas y entidades sociales para poner los cimientos. Las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular declinaron asistir al evento por considerarlo “un acto de carácter político”. Esta vez, después de que El Escorial oliera a chamusquina, el PP dice que hay que firmar un pacto, el que Feijóo proponga. Así que tal vez este año estén dispuestos a participar en un esfuerzo colectivo por protegernos. Tal vez hayan visto la luz aunque sea en las llamas reflejadas en sus caras. Hay mucho que acordar. Hay mucho que revisar. Por ejemplo, qué leyes y normativas no se están cumpliendo. Quién sí y quién no. Por qué y cuál es la solución para que se cumplan. Falta mucha transparencia y sobra equidistancia. Esta vez no deberíamos tragar con un “se iba a quemar igual”, a la altura de otra frase análoga aún más dolorosa sobre lo ocurrido en las residencias durante la pandemia. Necesitaremos una auditoría de cada pista desbrozada o sin desbrozar y la asunción de la responsabilidad económica que corresponda. Apagar una hectárea cuesta 30.000 euros; prevenir para que no se queme, 3.000, según los expertos. La presidenta de Madrid entregó el mando desde el primer momento al Gobierno central. Se hizo un 155 a sí misma. No como hicieron Mazón en Valencia o Mañueco en Castilla y León. Ellos utilizaron sus tragedias para acusar al Gobierno de falta de colaboración. Ella de momento no, pero eso no la exime de su responsabilidad sobre cómo encontró el terreno el fuego. El nivel de emergencia no cambia la implicación de los recursos del Estado, solo quién está al mando, solo quién será responsable penal si alguien muere en este incendio. Es curioso que los que dicen que el Gobierno no colabora, si son las autonomías las que están mandando, sean los mismos que no cumplen sistemáticamente con lo que legisla u ordena el Gobierno en prevención de incendios, en vivienda o en lo que les venga en gana. ¿Se cree el desleal que todo es deslealtad? En cualquier caso la unidad ante la emergencia no debe tapar la investigación sobre los responsables del tamaño de esta tragedia; no debe asumir la cuenta sin aclarar sus cifras. Y no es partidismo, ni venganza; es aprendizaje y realismo. El fuego no entiende nada más y, por suerte, aún estamos a tiempo.____________________El sábado antes de intentar no pensar más en lo que estaba viendo por mi ventana escribí:Ya casi no se ve el sol raro. Hay más humo. Socorro.Pues eso: socorro. Es ahora o nunca.