Hace unos días se ha caído en nuestra calle del centro de Madrid el segundo árbol desde que se iniciara la ola de calor. Al parecer, las altas temperaturas facilitan su deshidratación, el colapso celular y su muerte. Leemos que en Alemania revientan carreteras y vías férreas por no estar preparadas las infraestructuras para estas temperaturas. No se trata de una distopía donde los árboles y los pájaros se caen de sed (se ven muchos), el asfalto se derrite o las personas fallecen. No es que en un futuro haya riesgo de que nuestras ciudades, literalmente, revienten; es que ya están empezando a hacerlo. Los modelos de ciudad actuales resultan insostenibles. Lo sabemos, pero no queremos darnos cuenta.César López Llera. MadridEl valor de una buena maestraSe habla del talento o del éxito, pero pocas veces del valor de quienes nos ayudan a descubrir de lo que somos capaces. Como bailarín profesional, he tenido la fortuna de encontrar en Virginia, mi maestra de danza clásica, a una de esas personas. Nunca me ha regalado nada: ni elogios inmerecidos ni oportunidades. Siempre ha sido sincera, exigente y realista, potenciando mis singularidades y dándome herramientas para superar mis dificultades. Con ella aprendí que la excelencia nace del esfuerzo y de la confianza. El mayor regalo que un maestro puede hacer no es un reconocimiento, sino transmitir la certeza de que cree en ti, incluso cuando tú dudas. Gracias a Virginia no solo soy mejor bailarín; también me valoro más como persona. Me he sentido respetado, escuchado y acompañado. Ojalá nunca olvidemos que los mejores profesores no solo enseñan una disciplina: enseñan a creer en uno mismo. Esa es una huella que permanece para siempre.Guillermo Castillo. BarcelonaTodos podemos hacer algoEstando en un bar con mi chico, un hombre comenzó a insultarnos mientras nos miraba con cara de asco. Le planté cara. También se le encaró la camarera. Incluso el acompañante del hombre le paró los pies y nos pidió disculpas. Manifestarse es necesario, pero también hacen falta más pequeños gestos de apoyo: cuando el odio está en la mesa de al lado, saber que no estás solo te ayuda a combatirlo mejor. Existen varias formas de reivindicación, pero basta con pedir ayuda o no callarse para contribuir a una sociedad donde la homofobia siga siendo reprochable.Iulen Tazueco Manrique. ZaragozaMi primera huelgaLlevo 25 años en mi empresa y es la primera vez que voy a una huelga. Voy muy convencida: me parece más que necesaria. Muchas de nosotras comenzamos nuestra andadura en la empresa con jornadas que superaban las 60 horas, sábados y domingos, sin días libres o vacaciones que desaparecían. Vino la crisis del 2008, la covid, que nos pilló sin mascarillas ni guantes y en primera línea de batalla. Y, ahora, la inflación se acabó de comer nuestros miserables sueldos. Pido un convenio digno de una empresa solvente con beneficios millonarios. Y, de paso, recordarles a cuenta de qué y de quién crecieron.Guadalupe Autrán Castro. Rianxo (A Coruña)