"Hace un calor de muerte", una frase manida que ha dejado de ser hipérbole para convertirse en realidad. Mientras en Francia y Alemania sufren una ola de calor histórica que ha provocado más de 1.300 muertes, con las morgues colapsadas, aquí en Madrid combatimos el cambio climático con una receta puramente castiza: el estoicismo infantil, los niños de los colegios públicos madrileños, sin aire acondicionado, y hervidos a fuego lento, como el cocido madrileño.Pero no son los únicos, el calor meteorológico se ha trasladado al político, donde un informe de la UCO con nombres y apellidos puede subir la temperatura, más que el sol calentando a la intemperie. Lo único que contrasta los sofocos que semanalmente atraviesa el Gobierno son las relaciones con sus socios que, de tan frías, casi siberianas, en los pasillos del Congreso se puede coger una pulmonía.Es lo que tiene el verano, que apagar tantos fuegos a la vez es complicado, cuando crees acotado uno, se extiende a otro, y de Ábalos y Koldo se pasa a Santos Cerdán, de ahí a Leire, a trabajadores de la SEPI, a la directora de la Guardia Civil y a 'Gertru' y Zapatero y, si el incendio se extiende, no sirven los cortafuegos.Pero ya saben que las más altas temperaturas siempre se registran en el sur, y aunque allí están más acostumbrados, el presidente del PP Juanma Moreno ha sudado la gota gorda con las negociaciones con Vox para conseguir que apoyen su investidura. Mientras que para Moreno la prioridad en plena ola de calor es la protección solar contra las "extremas" temperaturas, para los de Abascal la prioridad es nacional.Para combatir el calor también sirve despojarse de ropa y de complejos, ya lo hicieron en Aragón, Extremadura y Castilla y León aceptando las exigencias voxianas y, claro, después de eso no le ha quedado más remedio que desnudarse y deshacerse del traje de la moderación para vestir uno más grueso, que podría hacer que de Moreno pasase a castaño oscuro y de ahí a achicharrado.Otra alternativa para huir del calor sofocante es ponerse a la sombra, ahí sí se disfruta de una tregua térmica que ya quisieran los alumnos de los colegios madrileños, que se lo digan a Koldo y Ábalos tras la sentencia a 24 años de cárcel de este último. Ya veremos quién es el siguiente rezagado en pedir habitación con vistas al patio carcelario para huir de este infierno exterior. Al fin y al cabo, la trena es el único lugar público de este país donde te ahorras pagar la abultada factura del aire acondicionado.