C. G. Lucio MadridActualizado Mi�rcoles,
julio
13:35El calor extremo mata. As� vuelven a demostrarlo los datos del sistema de monitorizaci�n de la mortalidad (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, que evidencian que el pasado mes de junio se produjeron al menos 1.028 muertes debido a las altas temperaturas.Las cifras sit�an este �ltimo junio como el que m�s fallecimientos por calor ha acumulado desde que hay registros, con un volumen de fallecimientos que duplica a la del mismo mes en 2025. Y las perspectivas de futuro no son nada halag�e�as porque la AEMET acaba de indicar que el primer semestre de 2026 fue "el m�s c�lido para el conjunto de Espa�a desde que hay registros", con una temperatura promedio de 1,6 �C por encima de lo normal.El calor extremo ha dejado de ser una emergencia puntual para convertirse en una amenaza estructural para la salud en Espa�a, advierte el informe 'Calor extremo, salud en riesgo', presentando por ISGlobal y DKV este mi�rcoles en Madrid. Para saber m�sEl documento, que analiza c�mo el aumento de las temperaturas est� impactando en la salud y los retos que plantea para las ciudades, las organizaciones y el sistema sanitario, se�ala que el calor extremo ya es el principal riesgo clim�tico para la salud en Espa�a. "Cada grado adicional de temperatura aumenta un 35% la mortalidad relacionada con el calor", se�ala el texto, que recuerda que en el verano de 2022 se estimaron m�s de 60.000 muertes relacionadas con el calor en Europa, de las cuales" Espa�a registr� m�s de 11.000 (237 muertes por mill�n de habitantes), siendo uno de los pa�ses con mayor carga absoluta y relativa". En el verano de 2024, la cifra europea ascendi� a m�s de 62.000 muertesLas estimaciones anticipan que, si nada lo remedia, aproximadamente la mitad de los nacidos en 2020 experimentar� una exposici�n cr�nica sin precedentes bajo un escenario de subida de 1,5 �C de la temperatura global. En un escenario m�s cr�tico de aumento de 3,5 �C en 2100, esa cifra se dispara al 92% de los nacidos en 2020, equivalente a 111 millones de personas. El calor extremo ser� la nueva normalidad del verano espa�ol en las pr�ximas d�cadas, subraya el documento, que hace hincapi� en que "Espa�a podr�a sufrir hasta ocho olas de calor al a�o en 2050" y, seg�n las previsiones, las noches tropicales podr�an dispararse en los pr�ximos a�os. "Espa�a necesita pasar de gestionar el calor como una emergencia puntual a integrarlo como un riesgo estructural en sus sistemas de salud, sus infraestructuras, su planificaci�n urbana y sus pol�ticas laborales y educativas", reclama el documento, que recuerda que existen herramientas para frenar y mitigar las consecuencias del calor. "Una limitaci�n del calentamiento global a 1,5 �C en 2100 permitir�a que 613 millones de personas nacidas entre 2003 y 2020 evitaran los efectos de una vida marcada por la exposici�n extrema al calor", apunta. .El calor extremo despliega m�ltiples tent�culos sobre la salud de las personas. "Sus efectos se despliegan a lo largo de un continuo que abarca el aumento de la mortalidad y la morbilidad por causas cardiovasculares, respiratorias y renales, el deterioro de la salud mental, las complicaciones durante el embarazo y la expansi�n geogr�fica de enfermedades transmitidas por vectores que hasta hace poco eran ajenas a nuestro entorno", explica el texto, que detalla que "cada aumento de 1�C en la temperatura ambiental se asocia con un incremento del 18% en la morbilidad y del 35% en la mortalidad directamente relacionadas con el calor. El riesgo es a�n mayor en entornos urbanos, donde la contaminaci�n por part�culas en suspensi�n y el efecto isla de calor amplifican el impacto". El documento tambi�n hace hincapi� en el hecho de que el impacto del calor sobre la salud depende en gran medida de las condiciones socioecon�micas. As�, hay m�ltiples evidencias de que el c�digo postal ya condiciona el riesgo de enfermar o morir por calor en Espa�a. Los barrios m�s pobres son m�s vulnerables al calor extremo, as� como las personas enfermas, los mayores o las mujeres. La brecha entre lo que sabemos sobre los efectos del calor extremo y lo que hacemos sigue siendo inaceptablemente amplia, denuncia el texto. Pero, afortunadamente, hay espacio para el cambio. recuerda. "Lo que la evidencia presentada en este documento permite afirmar con solidez es que las herramientas existen. Los sistemas de alerta temprana reducen la mortalidad cuando se implementan bien. Los planes de contingencia sanitaria evitan el colapso de urgencias cuando se activan con anticipaci�n. La rehabilitaci�n de viviendas mejora la salud de las personas m�s vulnerables y reduce su dependencia de servicios sanitarios. La regulaci�n laboral protege a los trabajadores expuestos cuando se aplica y se fiscaliza. La formaci�n del personal sanitario mejora el reconocimiento y el manejo de las patolog�as por calor. Y la mitigaci�n —reducir las emisiones que alimentan el problema— sigue siendo la �nica apuesta que hace todas las dem�s menos urgentes con el tiempo".










