"Cuando hace calor, hace calor", dijo el martes 2 de junio la consejera madrileña de Educación, Mercedes Zarzalejo, sobre las altas temperaturas en las aulas, en una intervención en la que aseguró también que no había recibido avisos "identificados" de centros con problemas térmicos. "El calor también es una fuente de inspiración", espetó dos días después el consejero popular de Cultura, Mariano de Paco, en el Pleno de la Asamblea de Madrid. "Los niños no son de mantequilla", soltó la diputada de Vox en Aragón, Marta Fernández. El año pasado, el entonces conseller valenciano de Educación, José Antonio Rovira, zanjaba las olas de calor en los centros con un escueto: "Realmente quedan cuatro días de curso". Ya en 2017, el exconsejero madrileño de Sanidad, Jesús Sánchez, llegó a sugerir abanicos de papel como alternativa al aire acondicionado: "Dobla, dobla, dobla y tienes el abanico". PublicidadMientras en las aulas, la realidad es otra. El docente Ángel Talavante, de un instituto madrileño, va todo el día con el abanico en la mano. Habla de aulas que el propio profesorado evita porque "son un infierno" y de soluciones improvisadas a base de ventiladores y puertas abiertas. "Lo peor es el comportamiento del alumnado: están más cansados, incómodos y más alterados", confiesa al otro lado del teléfono. Rubén Navas, profesor, miembro del secretariado nacional del STEPV y presidente de la Junta de Personal Docente de Alacant, advirtió en una entrevista con Público de aulas que alcanzan los 35 o incluso 40 grados, con episodios de desmayos entre el alumnado y centros que "no están adaptados a la realidad climática actual". Para más inri, las cifras del Defensor del Pueblo corroboran la problemática: unas 400 quejas en 2026 frente a apenas 30 un año antes, con Madrid a la cabeza.Bie, estudiante madrileña, lo resume desde dentro: "Estudiar o concentrarse con 30 chavales en una clase a 30 grados es imposible". Y corrobora un efecto desigual: en centros con menos recursos, la falta de adaptación "agrava el riesgo de fracaso escolar y amplía la brecha social". "Llevamos muchos años así y ningún gobierno propone medidas para resolverlo", lamenta en conversación con Público. Las familias también alzan la voz. Elisabet García, presidenta de FAMPA València, recuerda a este diario que el calor no solo afecta a la salud, sino también al aprendizaje, con aulas que superan el umbral legal de los 27ºC. "Es un derecho a la educación digna", denuncia, reclamando más inversión en infraestructuras. En Cartagena, familias del CEIP Beethoven han alertado de aulas por encima de los 33ºC y de "especial riesgo para alumnado vulnerable". Ana Encinas, médica: "Los efectos del calor incluyen calambres, náuseas, vómitos, dolor de cabeza, pérdida de conocimiento y golpe de calor"¿Qué consecuencias pueden tener las altas temperaturas y la falta de recursos en los centros? La médica de Atención Primaria en Madrid, Ana Encinas, explica a Público que el impacto del calor en menores es especialmente intenso por sus propias características fisiológicas: "En los niños y adolescentes, al tener menor índice de masa respecto a la superficie corporal, el efecto del calor es mucho más importante; producen más calor y transpiran menos". La sanitaria detalla que el abanico de efectos físicos puede ir desde los más leves a situaciones graves: "Los efectos del calor, dependiendo del grado, pueden ser calambres o espasmos musculares; puede haber náuseas, vómitos, dolor de cabeza, incluso llegar a perder el conocimiento y si el cuadro avanza podemos llegar al golpe de calor". Encina subraya también las consecuencias psicológicas y cognitivas: "Los efectos no son solamente físicos, también a nivel emocional. Los niños y adolescentes sufren un aumento de la irritabilidad, del estrés y de la ansiedad, y de la dificultad para concentrarse".Los ayuntamientos toman la iniciativa Ante la falta de respuesta autonómica, algunas administraciones locales no se han quedado de brazos cruzados y han comenzado a actuar. El Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid recriminó a la Comunidad de Madrid lo que tacha de "insuficiencia o bloqueo" en la climatización de centros educativos. Fuentes municipales del lugar explican a Público que "durante demasiado tiempo se ha tratado el calor en las aulas como una molestia puntual", cuando en realidad —afirman— es una consecuencia directa de la emergencia climática. Añaden que el consistorio ha decidido intervenir "frente a la inacción" regional y defienden que la climatización escolar es una necesidad estructural. Con todo, han apostado por un cambio de modelo: convertir los centros en refugios climáticos, con mejoras en ventilación, eficiencia energética, sombras y renaturalización de los espacios. En esta línea, inciden en proyectos como la instalación de placas solares en todos los colegios públicos o la apuesta por la aerotermia para mejorar el confort térmico durante todo el año.PublicidadEn otros municipios como Galapagar y Tres Cantos, en la Comunidad de Madrid, y en el valenciano Paterna, también han activado medidas. Las actuaciones van desde la climatización completa de aulas de infantil hasta la instalación de toldos, sombras y techados en patios escolares. A estas intervenciones se suman la habilitación de refugios climáticos en bibliotecas y comedores, así como la incorporación de sistemas de refrigeración en nuevas infraestructuras educativas. Por su parte, la plataforma ciudadana Aprender sin calor, integrada por familias, docentes, personal de los centros educativos y profesionales sanitarios de la Comunidad de Madrid, ha hecho un llamamiento a la marea verde para salir a la calle el próximo domingo 14 de junio, a las 12.00 horas, en una movilización bajo el lema "Por la educación pública: aulas y patios frescos". Además, la Asociación de Directores de Instituto de Enseñanza Secundaria de la Comunidad de Madrid (ADIMAD), el Consejo de Directores de Madrid y la FAPA Francisco Giner de los Ríos han solicitado a la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades la puesta en marcha urgente de un Plan Integral de Climatización que incluya la adaptación de los centros a la crisis climática. PublicidadLos expertos coinciden: falta planificación climáticaLos expertos llevan tiempo advirtiéndolo. Manuel Ruiz de Adana, responsable del grupo de Ingeniería Térmica Aplicada de la Universidad de Córdoba, recuerda a Público que la normativa española ya exige condiciones de confort en los centros educativos. "Por normativa, los colegios tienen que estar climatizados", señala, aludiendo a parámetros de temperatura, humedad y calidad del aire. El problema, puntualiza, no es la norma, sino su cumplimiento: "Desde el punto de vista normativo es exigible un sistema de climatización adecuado, otra cosa es que se aplique".Manuel Ruiz de Adana, experto: "Desde la normativa es exigible un sistema de climatización adecuado, otra cosa es que se aplique"En términos similares, la investigadora del Instituto de Investigación en Energía de Catalunya (IREC), Joana Ortiz, advierte de que la mayoría de los centros "no están preparados para las temperaturas actuales ni para las que vienen". Critica la ausencia de una estrategia estructural a medio y largo plazo y la sustitución de soluciones de fondo por medidas "parciales y urgentes". Reclama, además, un enfoque interdepartamental que implique educación, sanidad y acción climática.¿Qué hacer mientras tanto? Desde el Instituto Metrópoli, la investigadora Mar Satorras propone combinar un plan de choque inmediato con una estrategia de adaptación a cinco o diez años. Entre las medidas urgentes: ventilación en horas adecuadas, sombras naturales, fuentes de agua o ventiladores de techo. A medio plazo, plantea una rehabilitación integral de los edificios desde criterios bioclimáticos, la transformación de patios para reducir el calor y la incorporación de programas de educación climática "que cuenten con la comunidad educativa".Público se ha puesto en contacto con la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid —la región que concentra el mayor número de quejas por las altas temperaturas en las aulas, según los datos del Defensor del Pueblo— para conocer cuántas incidencias, reclamaciones o comunicaciones formales relacionadas con el calor en los centros educativos públicos ha recibido desde el inicio del actual episodio de altas temperaturas y qué medidas concretas se han adoptado en cada uno de esos casos. Asimismo, este diario ha solicitado información sobre cuántos colegios e institutos públicos disponen actualmente de sistemas de climatización o de medidas de adaptación térmica, cuántos siguen pendientes de intervención y cuál es el calendario previsto, así como la inversión comprometida, para completar estas actuaciones. Hasta la fecha de publicación de este artículo, no se ha recibido respuesta.