“El calor, a lo mejor, es fuente también de inspiración”. El consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, Mariano de Paco, avivó con estas palabras la creciente polémica por la falta de climatización de las escuelas en la región. No fue lo único que dijo para encender los ánimos de la comunidad educativa, víctima del calor abrasador en muchos centros: “Yo cursé la EGB en un colegio en Murcia y les puedo asegurar que en Murcia hace calor, y aquí estoy. Y no pasa nada”. Tampoco dudó en dar consejos para combatirlo: “Esta mañana, para llevar a mi hija al colegio, le he puesto una camiseta de manga corta y un pantalón corto”. Las supuestas soluciones del Gobierno madrileño no son una constante en toda España. Barcelona, por ejemplo, ha logrado poner en marcha un ambicioso plan que pretende climatizar todos los centros de la ciudad antes de 2030. Se financiará, en parte, con dinero procedente de la tasa turística que cobra la ciudad y que Madrid no aplica.Las altas temperaturas que soportan los alumnos madrileños en las aulas no son un caso excepcional. Las Asociaciones Federadas de Familias de Alumnos de Cataluña (AFFAC) alertaron a finales de mayo que el “calor extremo” es ya un problema estructural y exigieron medidas “urgentes”. La directora de la AFFAC, Lidón Gasull, denunciaba que la falta de confort térmico impacta directamente en la “concentración, el aprendizaje y el rendimiento académico” de los alumnos. La entidad ha exigido al departamento de Educación de Cataluña actuaciones para adaptar climáticamente las escuelas. De hecho, la Generalitat destinó cinco millones de euros en 2023 para climatizar 104 centros educativos y repartió 10.000 ventiladores. Este 2026, además, se gastarán 20 millones más en instalar ventiladores de techo en las aulas. Parece que no es suficiente. Quien lleva por el momento la delantera en Cataluña es el Ayuntamiento de Barcelona, que este 2026 culminará la primera fase del Pla Clima Escola Barcelona, un programa con el que se adaptarán progresivamente las escuelas y guarderías —no los institutos— de la ciudad a la nueva realidad climática.Sara Belbeida, concejal de educación del Ayuntamiento de Barcelona, explica que la primera fase del plan, desarrollada entre 2024 y 2026, acabará el año con un total de 84 centros educativos públicos climatizados. El despliegue se ha realizado de forma progresiva: 24 centros en 2024, 30 centros en 2025 y otros 30 centros durante 2026. Con este último paquete de actuaciones, el Ayuntamiento cerrará la primera etapa del proyecto en los centros con más necesidades de bajar la temperatura de las aulas. “El objetivo es climatizar los 170 centros públicos de la ciudad, en los que estudian 55.000 alumnos, antes de 2030”, asegura. Para ello, se ha fijado un presupuesto total de 100 millones de euros, aunque este año ya se habrán gastado más de 56 millones. El plan de climatización de las escuelas fue de los primeros presentados por el socialista Jaume Collboni cuando llegó a la alcaldía. En septiembre de 2023, el primer edil anunció: “Las escuelas serán climatizadas y serán fuente de generación de energía limpia, tendrán mayor confort para alumnos y profesorado y ayudarán a la descarbonización de la ciudad”. El objetivo era climatizar 148 escuelas de primaria, tres de educación especial, tres institutos municipales y 16 institutos escuela. “El cambio climático afecta a todo el mundo por igual, pero no todos lo sufren de la misma manera. Necesitamos que Barcelona tenga igualdad en este sentido”, concluye la concejal de educación. Además, el Pla Clima Escola no solo trata de instalar aire acondicionado con aerotermia, sino que también estudia la ventilación, el uso de persianas, toldos, zonas de sombra, mejoras en aislamientos…¿Cómo financia el Ayuntamiento de Barcelona la climatización de las escuelas? Con recursos procedentes de la tasa turística. Un impuesto que se calcula en función del número de estancias y del tipo y categoría del alojamiento. De hecho, después del IBI y la plusvalía, la tasa turística es el ingreso mayor que recibe la ciudad, llegando a 120 millones de euros anuales. El Ayuntamiento cobra entre 7 y 12 euros de tasa turística por noche a los turistas en función de la categoría del establecimiento en el que se alojan. Esta tasa se suma a la que también cobra la Generalitat.Natalia Fuster es la directora de la escuela Mossèn Jacint Verdaguer del barrio del Poble-sec. “Nuestro edificio tiene casi un siglo. En verano, docentes y alumnos sudábamos y trabajábamos en un ambiente complicado”, admite Fuster. El verano de 2025 comenzaron las obras de climatización del edificio. Ahora todas las aulas, menos la cocina, están climatizadas. Además, las ventanas antiguas han sido sustituidas. “El cambio se ha notado muchísimo y el ambiente es infinitamente mejor tanto en verano como en invierno”, asegura la directora.