La primera subida de temperaturas en Madrid no pasó desapercibida, menos en los centros educativos, donde todos los años se sufre por el calor. En un colegio en Rivas el termómetro marcó 32 grados a las 12.45 de la mañana en una clase de quinto de primaria. En otro, Sergio, un estudiante de 7 años del Colegio de Infantil y Primaria Leopoldo Alas, en La Elipa, terminó en el hospital luego de estar mucho tiempo en el patio de su cole, donde no hay ni un metro cuadrado de sombra. “El niño tuvo actividad de gimnasia al aire libre. Se comió un bocadillo a la sombra y luego corriendo se sintió mal. Mi marido fue a recogerle y estaba ardiendo con 39 de fiebre y fueron a Urgencias”, cuenta por teléfono a EL PAÍS su madre, Carolina África. El parte del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, del que tiene copia este diario, dicta un diagnóstico de insolación.

África y otros padres del AFA llevan unos cinco años pidiendo soluciones para el colegio, que todos los años vive la misma pesadilla: un verano insoportable sin las condiciones adecuadas. “Esto trae cola. Llevamos reclamando zonas de sombra y fuentes todos los años. Siempre cuando llegan los meses de más calor, hemos intentado de manera autónoma ir por unas telas y colgarlas en el cole, pero no nos dejan”. Solo hay aire acondicionado en una clase de tercero de primaria, en el aula de Religión, en la secretaría y en un despacho.