Tan breve fue su vida como fulgurante su proyecto de renovar el lenguaje literario de la literatura en alemán de posguerra. Nacida el 25 de junio de 1926, en la ciudad austríaca de Klagenfurt, Ingeborg Bachmann se consagró desde bien joven a la creación literaria, hasta convertirse en una de las escritoras centroeuropeas más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Con formación en filosofía, conocía bien a Ludwig Wittgenstein y otros pensadores del lenguaje, una influencia decisiva para entender su obra literaria.
Bachmann ha tenido una presencia un tanto errática en el circuito español: sus obras, de por sí escasas, han pasado por diferentes editoriales a lo largo del tiempo, sin alcanzar un gran interés por parte del público. En parte, esta dificultad para llegar a los lectores puede entenderse por la naturaleza de su obra, nada sencilla; tampoco el idioma alemán ha contado con una tradición tan asentada en nuestra cultura como el francés o el inglés, salvo excepciones como Franz Kafka, con el que, por cierto, Bachmann guarda afinidad.
Cuando se cumple un siglo de su nacimiento, Nórdica recupera, dentro de su colección Otras latitudes, el que se considera su título más significativo, el último que publicó en vida: Malina (1971), con una nueva traducción a cargo de Isabel Hernández González. Es la primera parte de un ciclo de novelas inconcluso, que la autora emprendió tras una primera etapa dedicada a la poesía. También escribió obras radiofónicas, que se emitían en la emisora donde trabajaba, y cuentos como los de A los treinta años (1961). Tanto sus poemas completos como este volumen de relatos se pueden encontrar en castellano en Tresmolins, con edición y traducción de Cecilia Dreymüller.














