El aumento de tipos de interés de ayer no ha sido una sorpresa: refleja un BCE atrapado entre crecientes tensiones inflacionistas y reducción en el crecimiento e, incluso, caída del PIB de la eurozona en el primer trimestre. Además, el staff del BCE proyecta un mísero avance del 0,8% para el 2026 y un modesto 1,2% para el 2027, en línea con la Comisión Europea la pasada semana (0,9% en el 2026 y 1,2% para el 2027).No estamos en la estanflación de los años 70, que echó por la borda la tradicional intervención keynesiana. Hasta entonces, frente a excesos de demanda e inflación, alza de tipos de interés para frenarlas, y ante caídas de actividad, reducción de tipos para estimular el crecimiento y reabsorber el paro. Este fino ajuste desapareció con la gran inflación de 1971-74, que no expresaba una demanda desbordada sino costes crecientes por los fuertes aumentos del petróleo (en el entorno del 400%) y otras primeras materias (industriales o agrícolas).Si no acaba el conflicto del Golfo, habrá más aumentos de precios y tipos de interésNo estamos en esa situación, pero la comparación es adecuada: el origen de la inflación proviene hoy también de los costes, hasta ahora los de la energía (la Comisión espera aumentos superiores al 10% en ese componente del IPC hasta finales de año). Un incremento que ha situado, en mayo, el IPC por encima del 2% en las principales economías europeas: un 3,6% en España, un 3,3% en Italia, un 2,8% en Francia y un 2,7% en Alemania. A ello cabe añadir unas previsiones para la eurozona del BCE que apuntan a una media del 3,0% en el 2026, al que debería seguir un menor 2,3% en el 2027, por los efectos base de la energía. No extraña que los mercados anticipen que al alza de tipos de ayer le siga otra antes de finalizar el año (el último ECB Survey of Monetary Analysts de mayo anticipa un 2,5% en diciembre).Además, no hay que olvidar que el choque energético se ha contenido merced a una combinación de factores excepcionales: reducción de reservas, abundante oferta de petróleo transitando en el mar, aumento de exportaciones de EE.UU., menores importaciones de China o utilización de stocks por las refinerías. En conjunto, la AIE considera que se están consumiendo unos 6 millones de barriles/día más de los que se producen. En esta tesitura, la discusión se centra en si los aumentos previstos en tipos hasta diciembre serán los últimos: la alemana Schnabel, del consejo del BCE, considera que hay que estar alerta no sólo por la dinámica actual de los precios de la energía, sino por los destrozos que la guerra ha generado en las infraestructuras del Golfo.De no terminar el conflicto, la relativa tranquilidad de hoy dejará paso a mayores aumentos de precios y tipos de interés y menores crecimientos de PIB y empleo. Y en ese escenario, difícilmente podrán mantenerse las medidas fiscales adoptadas para sostener transitoriamente la demanda. Ojalá la paz se firme más pronto que tarde: lo necesitamos.
Creciente preocupación, por Josep Oliver Alonso
El aumento de tipos de interés de ayer no ha sido una sorpresa: refleja un BCE atrapado entre crecientes tensiones inflacionistas y reducción en el crecimiento e, incluso, caída del PIB de la eurozona en el primer trimestre. Además, el staff del BCE proyecta un mísero avance del...













