El Banco Central Europeo (BCE) ha cumplido con los pronósticos subiendo en un cuarto de punto los tipos de interés en un cuarto de punto, hasta el 2,25%. Se trata del primer incremento en casi tres años, desde que dio por controlada la crisis inflacionista provocada por la invasión de Ucrania. Ha sido una decisión unánime, sin que se haya discutido otra posibilidad que el incremento de un cuarto de punto. Además, la entidad ha subido sus previsiones de inflación y recortado las de crecimiento económico, asumiendo que la guerra tendrá importantes consecuencias sobre la economía europea. En su comunicado, el BCE subraya que "la guerra en Oriente Medio está generando presiones inflacionistas". Los últimos datos publicados indican que el IPC alcanzó el 3,2% en mayo, el dato más alto en dos años y medio. Por este motivo, la entidad justifica que "la decisión de aumentar los tipos de interés es adecuada en los diferentes escenarios que analizan la posible evolución de la perturbación y su impacto en las perspectivas a medio plazo para la zona del euro". El BCE ha actualizado su cuadro de proyecciones con una subida de las previsiones de inflación para este año hasta el 3%, frente al 2,6% anterior. Y también eleva hasta el 2,3% la previsión de inflación de 2027. El eurobanco explica que esta revisión al alza resopnde a "una senda más elevada de los precios de la energía, que se espera que se tranmita en cierta medida a la inflación de los alimentos, los bienes y los servicios". La presidenta de la entidad, Christine Lagarde, ha señalado que las empresas ya están soportando mayores costes intermedios y que los repercutirán a sus clientes en forma de mayores precios. Esto significa que la crisis de precios todavía tiene recorrido, incluso en el caso de que la guerra acabe pronto. La subida de los precios de la energía elevará la inflación más a lo largo del verano y la mantenedrá claramente por encima del objetivo durante la primera mitad de 2027", ha alertado Lagarde. El BCE está anticipando que la normalización de la inflación no llegará hasta mediados del próximo año. El BCE considera que la subida de la inflación impactará de forma negativa sobre la renta disponible real de los hogares, lo que limitará su capacidad de consumo. Además, un comportamiento más pruedente de las familias ante la incertidumbre también limitará el gasto, limitando así el crecimiento económico. También ha dado un importante recorte a sus perspectivas de crecimiento. Hace sólo tres meses esperaba que la economía de la eurozona creciese un 0,9%, pero ahora prevé que se quede en un pobre 0,8%. También recorta su previsión para 2027, hasta el 1,2%, frente al 1,3% previo. El BCE explica que este recorte responde a un "impacto más pronunciado de la guerra en los mercados de materias primas, en las rentas reales y en la confianza". De hecho, sus nuevas previsiones se sitúan cerca del escenario adverso que proyectó al inicio de la guerra en Oriente Medio. El Consejo de Gobierno señala que "continúa estando en una buena posición para navegar la incertidumbre causada por la guerra", y que "aplicará un enfoque dependiente de los datos". Sin embargo, si la situación económica sigue deteriorándose en línea con las expectativas del BCE, es posible que se vea forzado a endurecer más su política monetaria. El Banco Central Europeo (BCE) ha cumplido con los pronósticos subiendo en un cuarto de punto los tipos de interés en un cuarto de punto, hasta el 2,25%. Se trata del primer incremento en casi tres años, desde que dio por controlada la crisis inflacionista provocada por la invasión de Ucrania. Ha sido una decisión unánime, sin que se haya discutido otra posibilidad que el incremento de un cuarto de punto. Además, la entidad ha subido sus previsiones de inflación y recortado las de crecimiento económico, asumiendo que la guerra tendrá importantes consecuencias sobre la economía europea.