El Banco Central Europeo (BCE) acaba de cambiar su discurso. Durante semanas, los grandes mandatarios del Eurobanco habían insistido en que este shock inflacionario era temporal y puramente energético, por lo que subir tipos de interés tendría un impacto limitado en la parte positiva (lucha contra la subida de precios) y un impacto negativo sobre el crecimiento económico, por lo que las subidas de tipos, aunque iban a llegar serían implementadas con precisión y cuentagotas. Ahora, parece que el BCE (al menos una parte del mismo) empieza a recular y a ver este fenómeno como un riesgo mucho más importante que ha llevado a miembro del Comité Ejecutivo (los que mandan en el BCE) a pronunciar las palabras prohibidas: existe el riesgo de que se desanclen las expectativas de inflación. Este riesgo es uno (sino el más importante) de los más temidos por los bancos centrales. Cuando se desanclan las expectativas de inflación sucede algo similar a cuando se sale la pasta de dientes del tubo... devolver los precios a su cauce y la pasta a su lugar resulta muy difícil.De este modo, ya no se puede ignorar el impacto inflacionario de la guerra en Irán, dado que las presiones inflacionarias se extienden más allá del sector energético y aumenta el riesgo de que las expectativas de inflación se desvinculen, según Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo. Por ahora, el IPC en la eurozona se ha estabilizado en el 3,2%, 1,2 puntos por encima del objetivo. El riesgo de que la inflación se enquiste por encima del 2% está aumentando a medida que el precio del petróleo (cerca de los 100 dólares) empieza a traspasar cadenas de valor y llega hasta el último bien de consumo o servicio de las economías.