El �ltimo esca�oEl Papa Le�n XIVEFEActualizado S�bado,
junio
07:38Audio generado con IAInasequible al desaliento frenop�tico, despu�s de pasarse meses a la caza del hispanoamericano que no les habl� en catal�n al venderles la empanada argentina o que no supo pronunciar correctamente 'gelat de maduixes' (helado de fresas), grabando con el tel�fono y denunciando en redes sociales a pobres inmigrantes mileuristas y peque�os negocios para que fueran objeto de escarnio p�blico, despido o cierre, el nacionalismo ha elevado su objetivo y ha decidido montarle un acogedor escrache al Papa durante su visita a la Sagrada Familia.La raz�n de la protesta, alentada entre otros por el carlista Puigdemont -desde Waterloo ha llamado a recibir a Le�n XIV con silbidos, abucheos y esteladas-, es que el Papa no va a utilizar el catal�n en la bendici�n de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, aunque s� est� previsto que lo hable en diferentes momentos de su viaje. Pero nada es suficiente para un nacionalismo que peri�dicamente monta alg�n tipo de pollo por su necesidad de victimizarse y atrapado en una espiral oligofr�nica desde el fracasado golpe de 2017.En esta nueva pero no �ltima pol�mica, alimentada por el periodismo subvencionado, el nacionalismo considera que el Papa va a ofender la memoria de Gaud� -en paz descanse- y a la Virgen negra de Montserrat, dentro de una campa�a pol�tica contra Catalu�a orquestada por la �iglesia castellana y franquista�, movida por el esp�ritu de la Inquisici�n espa�ola y el lema aznariano de �quien pueda hacer que haga�, y con el pobre Omella -arzobispo de Barcelona, a quien Puigdemont no perdona que un d�a le llamara en p�blico presidente auton�mico- como luciferino cerebro en la sombra.Pero seamos claros: este delirio conspiranoico del nacionalismo -reivindicaci�n involuntaria del ensayo de Ram�n de Espa�a 'El manicomio catal�n' y de la receta de Ignacio Vidal-Folch de �enviar a Catalu�a convoyes de trenes cargados de psiquiatras�- tiene menos que ver con el uso del catal�n que con el espa�ol que hablar� el Papa en la Sagrada Familia. Si la misa hubiera sido en lat�n o en ingl�s, nadie habr�a puesto el grito en el cielo. El problema, por tanto, no es que Le�n no hable en catal�n, sino que lo haga en espa�ol. Esa es la verdadera y pesada cruz existencial de los nacionalistas: su incapacidad xen�foba para aceptar la realidad de una Catalu�a que no les gusta porque es una sociedad mucho m�s mestiza, her�tica y espa�ola de lo que puede soportar el dogma divino de la �milenaria naci�n�.
















