El Gobierno tenía muchas expectativas puestas en la visita a España del Papa, que llega en un momento especialmente tenso en la ya tóxica política española, y la realidad ha superado el mejor de sus escenarios. En medio de la tormenta judicial que rodea al PSOE, el Papa está mostrando con claridad en casi todas sus intervenciones, pero especialmente en la del Congreso, una apuesta fuerte por dos elementos centrales de la política de Pedro Sánchez: un discurso pro inmigración que incluye una regularización apoyada por la Iglesia y una defensa del “no a la guerra” que pronunció el presidente ante el conflicto iniciado por Donald Trump en Irán.En la bancada de la izquierda, donde ya están asumidas algunas diferencias de fondo con la Iglesia en temas como aborto y eutanasia —que no están ahora calientes en el debate político español y que están aceptados por buena parte de la derecha— se vivió con gran entusiasmo el rechazo claro del Papa a la “prioridad nacional” que están pactando en varias autonomías el PP y Vox. La frase del Pontífice era muy rotunda, y tenía hasta las dos palabras, “discriminación” y “origen nacional” que son las que más ha criticado la izquierda en estas iniciativas que Vox ha exigido apoyar al PP para pactar los gobiernos autonómicos.“Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica y social, se vulnera el principio fundamental de igual dignidad de todos los seres humanos”, dijo con claridad León XIV. El PP y Vox no se dieron por aludidos, y el propio Alberto Núñez Feijóo dijo que suscribe “de la A a la Z” todo este discurso, incluida esta frase.En el PP rechaza esta interpretación de las palabras del Papa y el propio Feijóo se reunió con el Pontífice y le dijo que para ellos es su “faro moral” y no planteó ni siquiera un matiz a su discurso, que para los populares son totalmente compatibles con su política y sus acuerdos con Vox.En el Gobierno, por el contrario, ya se preparan para usar esa y otras frases del Papa en la discusión política con el PP, incluso este mismo miércoles en la sesión de control. “Vamos a estar mucho tiempo diciéndole al PP que el Papa nos da la razón”, señalan desde La Moncloa. Félix Bolaños, el ministro encargado de las relaciones con la Iglesia y principal organizador de esta visita por parte del Gobierno, fue claro: “En los dos grandes debates en el mundo, la defensa de la paz y de la dignidad humana, el discurso del Papa es absolutamente concordante y coherente con la posición del Gobierno de España”.“Ahora parece que estamos más cerca del cielo nosotros que la derecha por muchos que ellos vayan a misa y nosotros mucho menos”, bromea un ministro. Esta idea de que León XIV, y antes Francisco, están más cerca de posiciones progresistas que conservadoras en cuestiones fundamentales, especialmente la inmigración, la desigualdad, la guerra o las propias redes sociales y la inteligencia artificial quedó muy en evidencia, según fuentes del Ejecutivo, en la propia reunión de Sánchez con el Papa en la Nunciatura. Ahí solo se habló de los temas que les unen, y no de los que les dividen como el aborto o la eutanasia. Ambos están muy contentos con el desarrollo de la visita en España, que también era un reto organizativo para el Gobierno. Pero la parte más contundente, y con una sintonía aún mayor, está por llegar. Este viaje, recuerdan en La Moncloa, surgió inicialmente del interés del papa Francisco, ya fallecido, por conocer la realidad de la inmigración irregular en Canarias. Y ahí, Sánchez acompañará a León XIV en su visita, previsiblemente con unas imágenes de cercanía con los inmigrantes que también chocarán de frente con la política del PP y Vox. Estos dos partidos han rechazado incluso un acuerdo para que los menores inmigrantes que se acumulaban en Canarias pudieran ser repartidos por el resto de España, algo que finalmente tuvo que imponer por decreto el Ejecutivo. Vox, que ahora intenta reducir su choque con la Iglesia ante el éxito de la visita del papa, ha llegado a decir que hay obispos “que hacen negocio” con la inmigración.Este oxígeno político, al menos desde el punto de vista del Gobierno, llega en un momento especialmente delicado, cuando está pendiente de varios casos que afectan al PSOE y a los alrededores del Ejecutivo, como el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero. En La Moncloa son conscientes de que esta especie de minitregua política no oficial decretada por la llegada del Papa al Congreso no va a durar y volverá la batalla encarnizada habitual, pero al menos confían en que estos días centrados en la visita del Pontífice puedan servir para que se vea lo exagerado de algunas posiciones que hablan de un país en descomposición. Incluso la visita a Cataluña, para inaugurar la Sagrada Familia ya con la obra en su tramo final, es para el Gobierno un momento perfecto para mostrar la normalización de la vida política y social en esta comunidad casi 10 años después del procés. Salvador Illa, un socialista católico y con vínculos con la Iglesia, hará un esfuerzo también estos días por mostrar el cambio total que se ha producido en Cataluña en estos años. Es muy poco probable que el Papa entre directamente a hablar de la polémica ley de amnistía, porque el Vaticano evitar tocar directamente cuestiones de política interna, pero su propia presencia y cualquier mención al perdón y la reconciliación, habituales estos días, servirá para que el Ejecutivo destaque que la situación política está mucho mejor en Cataluña y en el resto de España de lo que quiere trasladar la oposición.
El Gobierno recibe como un balón de oxígeno el discurso del Papa sobre inmigración y la guerra
El Ejecutivo ve inviable aplaudir a León XIV y aprobar la prioridad nacional del PP y Vox y confía en que estos días sirvan para dimensionar las críticas a la situación política española













