La visita del papa León XIV a España ha provocado una leve tregua en el polarizado sistema político. Ni siquiera se han escuchado muchas voces críticas al propio jefe de la Iglesia. Pero la ‘paz vaticana’ no ha durado lo mismo que el viaje de Robert Prevost. Con media agenda todavía sin cumplir y en pleno vuelo de Madrid a Barcelona, la oposición ha dado por cumplida su cortesía con el ilustre invitado y se ha lanzado en tromba contra el Gobierno.
El fin de la tregua fue anunciado oficialmente por la portavoz parlamentaria del PP, Ester Muñoz, durante una rueda de prensa en el Congreso. “El Papa ha dejado ya el Congreso. Madrid creo que también. Está volando otros destinos en nuestro país y la actualidad sigue”, aseguró Muñoz.
León XIV ha estado en Madrid cuatro días, en los que ha celebrado once actos públicos. En los dos días que estará en Barcelona participará en otros siete. Después, el papa viajará a la isla de Gran Canaria, donde visitará la localidad de Arguineguín para participar en un homenaje a las personas migrantes fallecidas en el mar en su intento de llegar a Europa.
La propia portavoz reconoció que la presencia del papa en Madrid (no en España) había motivado el silencio del PP ante nuevas publicaciones sobre los supuestos casos de corrupción que afectan al Gobierno. Su marcha hacia Barcelona levantó el veto y Muñoz recordó, por ejemplo, que “la acusación popular” ha pedido la imputación de las hijas de José Luis Rodríguez Zapatero en la causa contra su padre en la Audiencia Nacional. Eso sí, obvió decir que esa “acusación popular” la ejerce el PP.










