El periplo del Papa León XIV por España llenará plazas, calles y estadios. Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife se paralizarán para atender un viaje histórico que servirá además de bálsamo temporal a la fuerte erosión institucional por la que atraviesa el país. Sánchez se volcó desde el principio en la visita del pontífice, a quien el Gobierno considera un referente moral, que podía aliviar la atención a la suma de escándalos acumulados durante la legislatura. Pero el goteo de sumarios, registros, imputados de la talla de José Luis Rodríguez Zapatero de las últimas semanas complica, y mucho, ese propósito. Los próximos días dejarán estampas casi inéditas. Porque ver a Sánchez, Feijóo y Abascal compartir espacio no es fácil en estos tiempos, salvo en el ámbito de la habitual confrontación del Congreso de los Diputados. Los principales líderes a derecha e izquierda saben que deben desactivar las hostilidades. No sólo por respeto al Vaticano, sino porque también está en juego la imagen internacional de España en un evento casi sin precedentes y que concita un gran consenso social. Pero esa tregua apenas durará unos días. Y acabará tan pronto como León XIV abandone ya no España, sino Madrid. El presidente del Gobierno trató de cortar la hemorragia a 24 horas del aterrizaje del Papa. Se desvinculó por completo del caso Leire pese a los indicios de la investigación que apuntan a su figura y se declaró "decepcionado e indignado". Serán las últimas explicaciones, forzadas además por la presión de sus socios, al menos hasta el próximo miércoles, cuando tendrá que enfrentarse a una sesión de control de alta tensión en la Cámara Baja. Desde este sábado, el jefe del Ejecutivo ejercerá de 'sombra' del Santo Padre con hasta seis actos, en busca de proyectar una imagen de normalidad institucional en el momento más delicado de su mandato. Sánchez recibirá a León XIV junto a Felipe y Letizia en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas a las 10:30 horas de la mañana. Pero no será el único líder político de la comitiva. La presidenta de la Comunidad de Madrid estará también presente. Isabel Díaz Ayuso entró en la pugna por capitalizar el valor de la imagen con el Papa —ambos acudieron al Vaticano en los días previos a la visita a España— y contará con una intensa actividad durante los días de estancia del pontífice en la capital. Ayuso y Sánchez serán los dirigentes políticos con más protagonismo en los próximos días. Este sábado, los dos participarán en la ceremonia oficial de bienvenida presidida por los Reyes en el Palacio Real, un acto que contará además con la presencia de múltiples autoridades, presidentes autonómicos y representantes de la sociedad civil. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo; y el de Vox, Santiago Abascal, acudirán a escuchar el primer discurso en España de León XIV que momentáneamente permitirá diluir el ciclón político y judicial de los últimos días. La jornada del lunes 8 de junio arrancará con una nueva reunión entre Sánchez y Robert Prevost en la Nunciatura Apostólica, tras la que ambos pondrán rumbo al Congreso. Allí el jefe del Ejecutivo volverá a coincidir con Feijóo y Abascal, además de los líderes de todos los grupos parlamentarios con la salvedad de Podemos y del BNG. Como publicó El Confidencial, Vox ha corregido en las últimas semanas el choque abierto desde hace meses con la Iglesia para no ausentarse de una fotografía emblemática. Además del acto en la Cámara Baja, Abascal enviará a algunos de sus primeros espadas a eventos tanto en Madrid como en Barcelona. Ayuso no tiene previsto ir al acto de la Cámara Baja —al que también están invitados todos los líderes territoriales— pero su agenda no estará vacía. El domingo 7 de junio asiste a las dos grandes citas presididas por el Papa: la Santa Misa y Procesión del Corpus Christi en la Plaza de Cibeles —a la que también ha confirmado asistencia Alberto Núñez Feijóo y la portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Millán— ; y el encuentro con la sociedad civil que se celebra por la tarde en el Movistar Arena. El lunes acudirá tanto al homenaje en la Catedral de la Almudena como a la sesión con la comunidad diocesana que acogerá el estadio Santiago Bernabéu. Y el martes volverá finalmente al aeropuerto de Madrid para despedir al líder del Vaticano, en esta ocasión acompañada por la ministra de Defensa, Margarita Robles. En total, Ayuso cuenta con siete apariciones en apenas cuatro días, número muy similar a los compromisos que llenan la agenda del presidente del Gobierno. Además de los cuatro actos mencionados de sábado a lunes, Sánchez pondrá rumbo a Barcelona el miércoles 10 de junio para estar en la misa que León XIV oficiará en la Sagrada Familia. Será la primera vez que el jefe del Ejecutivo asista a una misa católica desde que se hizo con la Moncloa. El líder socialista nunca quiso romper su pauta laica y se ausentó de grandes convocatorias, desde la reapertura de la catedral de Notre Dame al funeral del Papa Francisco, pasando por la misa que se ofició en la Catedral de Valencia por los fallecidos en la dana o el responso por las víctimas de Adamuz. Moncloa amplió de manera sorpresiva la agenda del presidente del Gobierno el pasado jueves y confirmó que estaría presente en las tres comunidades autónomas que pisará el Santo Padre. El jueves 11 de junio Sánchez recibirá al Papa en la base aérea de Gando (Gran Canaria) y acompañará a la comitiva eclesiástica a un encuentro con personas migrantes en el muelle del puerto de Arguineguín, junto a Félix Bolaños y otros ministros del Ejecutivo. La nueva convocatoria en las islas se hizo pública poco después de que se conociera el sumario del caso que investiga las cloacas del PSOE y que certificó la existencia de una trama orquestada desde la cúspide de Ferraz para neutralizar las causas que afectaban a los socialistas y al entorno personal de Sánchez. A la espera de posibles imputaciones, las nuevas pesquisas han sacudido de forma especial al Ministerio del Interior por las tres reuniones que la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, mantuvo con Leire Díez. Detrás de la sobreexposición de Sánchez subyace la búsqueda de una vía de escape a los problemas judiciales que le rodean. Pero la omnipresencia sobre todo de Ayuso, pero también de Feijóo, da cuenta de la resistencia del PP a dejar al presidente la vía expedita para sacar rédito de la visita del Papa. Hace unas semanas, en Génova existían bastantes recelos por la oportunidad que se le presentaba al Ejecutivo para diluir la batería de escándalos, pero la sensación ahora es que no podrá escapar de ellos. El Papa permite a Sánchez una tregua, aunque artificial. Ficticia. Cuando abandone España, la legislatura seguirá donde estaba. La Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo llamarán a la puerta de Ferraz y del Gobierno; los socios, cada vez más inquietos, apretarán la soga; y Feijóo se prepara también para una ofensiva sin renunciar del todo a la oportunidad de presentar, llegado el momento, una moción de censura. Si algo caracteriza a Sánchez es que nunca desaprovecha una ocasión. A pesar de la crisis abierta por la imputación de Zapatero y el registro de la UCO a Ferraz, que ha sido el preludio de la eclosión del caso Leire Díez, el Ejecutivo trata de proyectar una imagen de normalidad. En ese propósito se enmarca el anuncio de que se renuncia a los presupuestos de 2026 pero se presentarán los de 2027, que el presidente reservó para su intervención en Barcelona ante el Cercle d'Economia y con la que persigue lanzar el mensaje de que la legislatura continúa. El viaje del Papa pone en bandeja insistir en la misma estrategia: normalidad, tranquilidad y una imagen potente de España, en línea con la situación económica, a pesar de la asfixia política de los casos judiciales. Con León XIV hay además una afinidad, que permite a Sánchez implicarse más en su visita. El presidente se destacó por sus críticas a Donald Trump, tras la invasión de EEUU e Israel al país de los ayatolás, y también lo ha hecho el pontífice, que ha librado un crudo enfrentamiento público con el presidente norteamericano. El jefe del Ejecutivo se coloca así, al lado del Papa, en su lugar natural, en un momento además en que España ha impulsado un proceso de regularización de inmigrantes que puede convertir en legales a alrededor de medio millón de ilegales y León XIV está lanzando claros mensajes en defensa de la inmigración. El ministro de Justicia y Presidencia, Félix Bolaños, reconoció este viernes como "indiscutible" que "en los asuntos fundamentales que existen en la agenda mundial, la posición de León XIV es la misma que la del Gobierno de España". Pero negó que pretendan "apropiarse políticamente" del Papa. La Moncloa se ha "volcado" con esta visita, que se produce con las relaciones con el Vaticano en una situación "muy favorable", más incluso que con la Iglesia española. Aunque no tanto como para esperar que León XIV haga gestos favorables al Ejecutivo. Cuando el pontífice se marche, todos los actores regresarán al instante anterior y los casos de corrupción seguirán consumiendo la agenda.