La Visita Pastoral del Papa a España y su reciente viaje al África nos permiten ir definiendo su estilo, estrategias políticas y a donde quiere llevar a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, después del huracán institucional que representó Francisco, quien hizo todo lo posible para revertir las estrategias clericales y conservadoras de sus antecesores (Juan Pablo II y Benedicto XVI), a la vez que desmantelaba estructuras de poder burocrático con siglos de experiencia, un modelo de estado basado en la satisfacción de intereses institucionales, donde pierden la perspectiva institucional y se transforman en dispositivos de grupos de intereses, que poco tienen que ver con los objetivos formalmente definidos. En términos teológicos e institucionales está tratando de reencauzar la Iglesia por los caminos propuestos por el Concilio Vaticano II, pensando su “actualización” en los términos del Nuevo Milenio. Rompiendo discretamente con el pasado, a la vez que reivindica las tradiciones, en la medida que estas aporten a su proyecto pastoral. Las diferencias con Francisco pueden hacerse desde la experiencia personal de ambos: Francisco tenía las vivencias del catolicismo en Argentina, mientras que León es más cosmopolita, conoce el Primer Mundo pues allí nació, a la vez que se transformó en el Mundo Andino, pues allí se desarrolló como misionero y luego obispo, a la vez que cómo Superior internacional de la Orden de San Agustín pudo recorrer todo el planeta. León XIV es un hombre de varios Mundos y en ese contexto comienza a definir estrategias políticas sociales e institucionales orientadas con más prolijidad que Francisco, quien se atrincheraba en su cuarto de la Casa Santa Martha del Vaticano, preocupado por la burocracia de la Curia Vaticana totalmente hostil e inescrupulosa. León está cosechando lo sembrado y posiciona a la Santa Sede, la conjunción de Iglesia y Estado en las Grandes Ligas Mundiales, en este contexto elige cuidadosamente el nivel de sus interlocutores. Se adjudica la representación del Mundo Cristiano frente a los musulmanes, fortaleciendo el diálogo interreligioso. Asume la representación de los migrantes, los marginados y los pobres frente a los abusos de los poderosos. Señala los límites éticos de los poderes tecnológicos y digitales que preocupan a los trabajadores altamente calificados del Primer Mundo, quienes tiemblan el ver cómo la Inteligencia Artificial los arroja al campo de la desocupación. Lo más notable es cómo cuestiona los egoísmos y fantasías de poder de los poderes fácticos de los complejos industriales militares defendiendo la paz y criticando frontalmente a quienes eligen la violencia para imponer sus expectativas de poder. La estrategia del Papa es transformarse en el Profeta del Siglo XXI y desde allí construir un nuevo catolicismo, cómo lo soñaron los participantes del Concilio Vaticano II, abiertos a los nuevos tiempos, a las novedades de la ciencia y la tecnología, construyendo la paz, el diálogo entre las naciones y otras religiones a la vez que modernizaban al catolicismo. Haciendo el esfuerzo de construir lo nuevo, retomando sus tradiciones religiosas. La Visita Apostólica a España nos interesa a todos los habitantes de este continente pues España es el “puente” entre Europa y América. Lo primero que hizo fue desmentir categóricamente que el catolicismo sirve de base para la ultraderecha (Vox) y al derechista Partido Popular que abandonó los planteos del cristianismo social, en aras de mantener el poder, excluyendo a los migrantes, a los pobres y a los “otros”. Esto es un mensaje muy preciso para las políticas de Trump, a la vez que fortalece al actual presidente del Gobierno Español, Pedro Sánchez, cabeza de un frente multicolor de centro-izquierda, cuya política coincide paradójicamente con los planteos del Papa. A los conservadores de la iglesia española les saca los “cadáveres del closet” reuniéndose con las víctimas de los abusos sexuales. Luego ira a Cataluña, sede de un mundo muy católico, que lucha por su autonomía frente al poder centralista de los madrileños, con quienes tienen un conflicto histórico. La agenda en los irredentos “países catalanes”, no deja lugar a dudas que apoya las particularidades de un país multinacional como es el Reino de España, luego irá a las Islas Canarias, parte de España y la Unión Europea, puente entre América, África y Europa, donde se dedicará a visitar los centros de acogida de migrantes afros, que renuncian a todo para huir del hambre y las miserias. Nada en la Visita está librado al azar y está muy claro su proyecto. Está programando sus viajes a distintos países del continente americano, con este programa político y social, quienes deberían estar preocupados son los aspirantes a fariseos, quienes proclaman su fe católica, pero en los hechos niegan el mensaje de Jesús de Nazareth, asumiendo en su soberbia mantener privilegios soslayando la defensa de los pobres y los excluidos. Doctor en antropología, profesor investigador emérito ENAH-INAH Únete a nuestro canal
Las estrategias de León XIV. Poder, convicción y alternativa, escribe Elio Masferrer Kan
La Visita Pastoral del Papa a España y su reciente viaje al África nos permiten ir definiendo su estilo, estrategias políticas y a donde quiere llevar a la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, después del huracán institucional que representó Francisco, quien hizo todo lo posible para revertir las estrategias clericales y conservadoras de sus antecesores (Juan Pablo II y Benedicto XVI), a la vez que desmantelaba estructuras de poder burocrático con siglos de experiencia, un modelo de estado basado en la satisfacción de intereses institucionales, donde pierden la perspectiva institucional y se transforman en dispositivos de grupos de intereses, que poco tienen que ver con los objetivos formalmente definidos. En términos teológicos e institucionales está tratando de reencauzar la Iglesia por los caminos propuestos por el Concilio Vaticano II, pensando su “actualización” en los términos del Nuevo Milenio. Rompiendo discretamente con el pasado, a la vez que reivindica las tradiciones, en la medida que estas aporten a su proyecto pastoral. Las diferencias con Francisco pueden hacerse desde la experiencia personal de ambos: Francisco tenía las vivencias del catolicismo en Argentina, mientras que León es más cosmopolita, conoce el Primer Mundo pues allí nació, a la vez que se transformó en el Mundo Andino, pues allí se desarrolló como misionero y luego obispo, a la vez que cómo Superior internacional de la Orden de San Agustín pudo recorrer todo el planeta. León XIV es un hombre de varios Mundos y en ese contexto comienza a definir estrategias políticas sociales e institucionales orientadas con más prolijidad que Francisco, quien se atrincheraba en su cuarto de la Casa Santa Martha del Vaticano, preocupado por la burocracia de la Curia Vaticana totalmente hostil e inescrupulosa. León está cosechando lo sembrado y posiciona a la Santa Sede, la conjunción de Iglesia y Estado en las Grandes Ligas Mundiales, en este contexto elige cuidadosamente el nivel de sus interlocutores. Se adjudica la representación del Mundo Cristiano frente a los musulmanes, fortaleciendo el diálogo interreligioso. Asume la representación de los migrantes, los marginados y los pobres frente a los abusos de los poderosos. Señala los límites éticos de los poderes tecnológicos y digitales que preocupan a los trabajadores altamente calificados del Primer Mundo, quienes tiemblan el ver cómo la Inteligencia Artificial los arroja al campo de la desocupación. Lo más notable es cómo cuestiona los egoísmos y fantasías de poder de los poderes fácticos de los complejos industriales militares defendiendo la paz y criticando frontalmente a quienes eligen la violencia para imponer sus expectativas de poder. La estrategia del Papa es transformarse en el Profeta del Siglo XXI y desde allí construir un nuevo catolicismo, cómo lo soñaron los participantes del Concilio Vaticano II, abiertos a los nuevos tiempos, a las novedades de la ciencia y la tecnología, construyendo la paz, el diálogo entre las naciones y otras religiones a la vez que modernizaban al catolicismo. Haciendo el esfuerzo de construir lo nuevo, retomando sus tradiciones religiosas. La Visita Apostólica a España nos interesa a todos los habitantes de este continente pues España es el “puente” entre Europa y América. Lo primero que hizo fue desmentir categóricamente que el catolicismo sirve de base para la ultraderecha (Vox) y al derechista Partido Popular que abandonó los planteos del cristianismo social, en aras de mantener el poder, excluyendo a los migrantes, a los pobres y a los “otros”. Esto es un mensaje muy preciso para las políticas de Trump, a la vez que fortalece al actual presidente del Gobierno Español, Pedro Sánchez, cabeza de un frente multicolor de centro-izquierda, cuya política coincide paradójicamente con los planteos del Papa. A los conservadores de la iglesia española les saca los “cadáveres del closet” reuniéndose con las víctimas de los abusos sexuales. Luego ira a Cataluña, sede de un mundo muy católico, que lucha por su autonomía frente al poder centralista de los madrileños, con quienes tienen un conflicto histórico. La agenda en los irredentos “países catalanes”, no deja lugar a dudas que apoya las particularidades de un país multinacional como es el Reino de España, luego irá a las Islas Canarias, parte de España y la Unión Europea, puente entre América, África y Europa, donde se dedicará a visitar los centros de acogida de migrantes afros, que renuncian a todo para huir del hambre y las miserias. Nada en la Visita está librado al azar y está muy claro su proyecto. Está programando sus viajes a distintos países del continente americano, con este programa político y social, quienes deberían estar preocupados son los aspirantes a fariseos, quienes proclaman su fe católica, pero en los hechos niegan el mensaje de Jesús de Nazareth, asumiendo en su soberbia mantener privilegios soslayando la defensa de los pobres y los excluidos. Doctor en antropología, profesor investigador emérito ENAH-INAH Únete a nuestro canal












