El paso del papa León XIV por España ha dejado estampas, vivencias, claros mensajes en defensa de los migrantes y numerosas lecturas: una de ellas proviene de los siete minutos de aplausos que recibió el lunes el pontífice tras su sermón en el Congreso de los Diputados. Solo los parlamentarios de Podemos y BNG rechazaron la presencia de un líder religioso en la sede de la soberanía popular, mientras que el resto de diputados, tanto de izquierda como de derecha, se batían las manos. El miércoles, hasta 14 ministros del Gobierno, con el presidente Pedro Sánchez (PSOE) y la vicepresidenta Yolanda Díaz (Sumar) al frente, participaron también en un acto religioso en la Basílica de la Sagrada Familia, en Barcelona, "con motivo del centenario de la muerte de Antoni Gaudí" y "la bendición de la Torre de Jesucristo". PublicidadSánchez también acompañó a León XIV en Canarias, en el muelle de la "vergüenza" en Arguineguín, donde hace años se hacinaron miles de migrantes en condiciones deplorables. Más allá de estas cuestiones, que, para las asociaciones laicistas, han puesto en solfa por completo la neutralidad del Estado y el principio de laicidad, se escucharon voces como la de Gabriel Rufián (ERC), quien afirmó sobre el pontífice: "Estamos tan mal que hay que dar la bienvenida a este tipo de discursos, al final es puro cristianismo. Habla del bien común, habla de la palabra y del respeto al otro". "Hoy en día vivimos tiempos tan locos que le preocupa más la llegada del fascismo al papa que a Felipe González; así que imagínense cómo estamos", agregó en su reconocible estilo irónico.¿Qué sucede para que un papa que no se ha movido un solo centímetro de la doctrina tradicional de la Iglesia seduzca a parte de la izquierda? ¿Es, como dice Rufián, un producto de los tiempos "tan locos"? ¿Hay algo más profundo en esta cuestión, más allá de los elementos coyunturales? Público ha preguntado a profesionales de la sociología, a investigadoras de la religiosidad, a politólogas, a historiadores y a organizaciones que abogan por la laicidad, además de cristianos de base, al respecto."La paradoja de este papa —afirma la politóloga Anna López, autora de La extrema derecha en Europa (Tirant)— es que seduce a parte de la izquierda sin mover un centímetro la doctrina de la Iglesia. Probablemente este ha sido el papa más aplaudido por sectores laicos y progresistas españoles desde la Transición, precisamente porque ha hablado más de fraternidad, exclusión y migraciones que de los temas clásicos de la batalla cultural religiosa. Ahí está buena parte de la explicación de esos aplausos y de la presencia masiva del Gobierno. Lo consigue porque ha cambiado las prioridades del debate: habla más de migraciones, pobreza y desigualdad que de las guerras culturales. Y eso pone frente al espejo a una parte de la derecha, porque mientras el papa insiste en la acogida y la dignidad de los migrantes, partidos conservadores han asumido marcos como la prioridad nacional o se han opuesto a medidas como la regularización extraordinaria. Ahí aparece una tensión evidente: hoy la identidad conservadora y la identidad católica ya no siempre caminan juntas".PublicidadEl historiador César Rina, profesor de Historia Contemporánea en la UNED, que ha investigado la evolución de la religiosidad popular en España en trabajos como El cielo está con nosotros, analiza: "La clave sólo se puede comprender desde el contexto de la visita y el balón de oxígeno, indirecto evidentemente, que ha aportado al Gobierno de coalición. Ha sido una visita inaudita en términos ideológicos, ya que el contexto ha tornado por completo las lógicas ideológicas. Este papa -y, sobre todo el anterior, Francisco- está enfatizando el perfil social y humanitario de la religión, frente a los sectores de la Iglesia más moralistas, que en España, al menos en las élites eclesiásticas, son mayoritarios, herederos del nacionalcatolicismo y de su cultura". "La doctrina social de la Iglesia es compleja y es difícilmente catalogable en una sola ideología"Rafael Ruiz, profesor de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro La secularización en España (Cátedra), reflexiona: "La visita quita el foco de las cuestiones nacionales que ahora mismo [plantean] un escenario complejo para parte de la izquierda. Pero dejando de lado esta cuestión utilitarista, que también influye y está ahí, la doctrina social de la Iglesia es compleja y es difícilmente catalogable en una sola ideología porque existen cuestiones que conectan con los partidos de la derecha y otras que conectan más con espacios, incluso a la izquierda de la socialdemocracia. Por ejemplo, la idea del destino universal de los bienes, que está sostenida por la doctrina social de la Iglesia, que afirma que los bienes tienen destino universal, no solo particular. A veces, genera esta complejidad de interpretar en claves ideológicas del sistema democrático liberal el posicionamiento del Vaticano".Hungria Panadero, directora de la Fundació Ferrer i Guàrdia, que cada año elabora el informe Laicidad en cifras, expone una visión crítica de la visita del papa: "Se ha hecho evidente la persistencia de una ambigüedad intensa entre la religión y las instituciones públicas, tanto a nivel político como a nivel mediático. Es evidente que en nuestro contexto el catolicismo tiene una centralidad histórica que hasta marca el calendario y que nadie cuestiona. También se le suma toda la permeabilidad del catolicismo con la matriz cultural”. PublicidadPanadero añade que la visita ha puesto de manifiesto “la ostentación de privilegio institucional de la Iglesia católica, así como el poder relevante en relación a otras confesiones religiosas que deberían estar teóricamente en una posición equivalente según nuestras leyes”. "Se nos ha presentado una anomalía democrática, visualizada en cada uno de los diferentes actos de la visita del papa, que no se corresponde con la realidad social actual”, añade. Y se pregunta: “Y ¿ahora qué? Tenemos que evaluar y revisar cómo se podría haber hecho desde una perspectiva de neutralidad. Hay que fomentar un debate honesto sobre neutralidad, pluralismo y democracia. Articular mediante normativa o reglamentos el artículo 16 de la Constitución Española. Y esto pasa, evidentemente, por derogar los Acuerdos del Concordato con El Vaticano". A la cuestión de por qué el papa seduce a la izquierda sin mover un centímetro la doctrina tradicional de la Iglesia, Panadero afirma: "De alguna forma u otra, cada vez más, los problemas son más complejos. Es lo que denominan wicked problems. Y seguramente estemos ante un nuevo cambio de paradigma que no acabamos de saber interpretar. Lo más evidente es que ahora las respuestas tienden a ser en todo la gama de grises, ya no es un blanco o negro rotundo. Y aquí el papa León ha sido contundente, sobre todo en migraciones, desigualdades económicas, [aunque no se ha ocupado de] todas las sociales: género, LGTBI, derechos de la infancia... Y la paz, así como la oposición a Trump que ha manifestado”. La experta añade que el papa, con su discurso, “que no olvidemos que ha sido genérico, no ha profundizado en ningún tema, ha articulado parte de objetividad y parte de moral, siendo afín y tocando aspectos vinculados con una diversidad de opciones, en este caso políticas. Considero personalmente que ha sido una vorágine que nos ha hecho bailar a su son a todos, sin cuestionar el statu quo. Ha faltado ese pensamiento crítico que analice por qué se retransmiten las liturgias, por ejemplo y [plantearse] por qué asisten los políticos en calidad de cargo público a estas liturgias. Seguramente si normativamente estuviera limitada la asistencia a actos religiosos en calidad de cargos públicos, la Iglesia hubiera hecho otro tipo de acto de inauguración, por ejemplo, de la Torre de la Luz".“Tomar como referencia moral de la izquierda al jefe del Vaticano no se sostiene de ninguna manera y demuestra falta de personalidad propia”Ante esa misma pregunta de la seducción del papa, responde el presidente de la asociación Europa Laica, José Antonio Naz: "Habría que preguntárselo a esos partidos". "De entrada —afirma Naz—, tomar como referencia moral de la izquierda al jefe del Vaticano no se sostiene de ninguna manera y demuestra falta de personalidad propia. Se supone que la izquierda debe tener sus principios claros y propios. Entiendo que se puedan citar algunas frases de las que dice el papa sobre la necesidad de la paz y la obligación de atender a los inmigrantes para poner en evidencia a los cristianos de derechas". "Pero los cristianos mejor que nadie —afirma Naz— saben que los principios evangélicos sirven para los discursos, pero no para transformarlos en hechos. El PSOE puede sacar algún beneficio entre sus votantes católicos y con el simple hecho de usar la narrativa de oposición del papa a Donald Trump y a algunos de sus principios políticos. Pero al entregarle el Congreso y elevarlo por encima del Gobierno y del Estado, pierde esa posible rentabilidad. Y los partidos de la izquierda del PSOE dan una imagen de marionetas a su militancia y a sus votantes, que están dándose tortas para despertar de lo que les parece una pesadilla, aunque esté sucediendo ante sus ojos abiertos. Conclusión: si no hay una reacción ciudadana reflexiva para enfrentarse de manera racional y continuada, en el día a día, al poder que la Iglesia católica ha consolidado en esta visita, la derechización de la vida política está cantada. Y el involucionismo hacia el modelo de Estado nacionalcatólico se incrementará".PublicidadPara Jaime Aja, profesor de Sociología en la Universidad de Córdoba, "la agenda de debate se está desplazando tanto a la derecha que hablar de empatía, de convivencia o de respeto al prójimo ofende a buena parte de la derecha, pero no creo que sea un discurso tan distinto del que hacía el papa Wojtyla [Juan Pablo II]”. Para el profesor, las “críticas directas a la igualdad por parte de [Isabel Díaz] Ayuso o a la empatía por parte de [Javier] Milei” han derivado en un “discurso deshumanizado que choca con el propio humanismo cristiano”. “Aunque sabemos que [este puede ser] cínico –añade–, porque defiende las relaciones de poder y los privilegios y solo es un barniz, pero luego ves que la extrema derecha critica a las ONG y dicen que trafican con humanos, cuando una parte de esas ONG tienen un origen religioso y no son organizaciones de izquierdas ni quienes las dirigen son de izquierdas y son objeto de crítica por parte de la extrema derecha"."Hay un discurso, ya no retrógrado, sino tan deshumanizado que choca con el propio humanismo cristiano".Tercia el historiador Rina: "Hay otro elemento que es esa diversidad de la Iglesia, que también se da en España. En las bases del cristianismo estatal, a diferencia de la mayoría de obispos, hay mucha diversidad ideológica y hay múltiples formas de entender su identidad católica. Claro que hay sectores nostálgicos del nacionalcatolicismo, pero muchas comunidades de base, integradas también en Cáritas, están muy involucradas en acciones sociales y transformadoras que cuestionan los principios capitalistas”. “Pienso en Redes Cristianas y en la plataforma Cristianisme Justicia –explica–, que editan unos cuadernos mensuales con sintonía evidente con la izquierda anticapitalista y con el pensamiento que cuestiona el modelo capitalista”. Rina recuerda que la "sintonía entre el discurso del papa y ciertos sectores de la izquierda no es exactamente algo novedoso: sucedió también en la Transición con los curas obreros".Juan Cejudo es precisamente un activo miembro de colectivos de base cristianos, como Redes Cristianas, Moceop y Comunidades Cristianas Populares. Considera clave para entender lo que sucede que el papa se haya "enfrentado abiertamente" al presidente de EEUU, Donald Trump. "Su defensa de los inmigrantes y su oposición continua a la guerra -ha efectuado más de 400 llamamientos a la paz en un año de pontificado- le ha convertido en un líder mundial y un referente ético", afirma Cejudo.Publicidad"León XIV hereda el capital político de Francisco"Cejudo añade que al papa hay que recordarle que "su visita a España y a otros países no debe ser como un jefe de Estado, sino como obispo de Roma, y que la Iglesia española debe renunciar a los actuales acuerdos con el Estado y que los más de 100.000 bienes inmatriculados son un verdadero escándalo". "También le pedimos que la Iglesia afronte con rigor el escándalo de los abusos sexuales de los clérigos y otro tipo de abusos de poder y le decimos que los obispos y sacerdotes españoles marginan a colectivos de cristianos de base críticos: curas casados, colectivos LGTBIQ+, mujeres presbíteras, teólogos críticos, cristianos de base.... cuando Francisco dijo que en la Iglesia cabían todos, todos, todos", añade.El historiador Diego Alejandro Mauro, autor, junto con Vicente Jesús Díaz, del libro La invención del papado contemporáneo (Catarata), manifiesta que los conflictos con Trump, además de otros factores, son, en efecto, relevantes: "La sintonía de una parte de las izquierdas y los movimientos sociales y populares con el papado viene del período de Francisco. Podría decirse que León XIV hereda este capital político. Durante el primer año de su papado, esta herencia se sostuvo sobre todo por la publicación de Dilexi te, un documento escrito a cuatro manos con Francisco y muy potente en términos sociales. Por lo demás, Prevost fue muy cauto. Su preocupación fundamental fue mantener la unidad de la Iglesia, contener las tensiones y, en cierto modo, tratar de apagar el motor de la polarización interna con moderación y una política de equilibrios y compensaciones. Algo que ya Francisco no podía hacer. Después de su viaje a África y en buena medida debido a sus roces con Trump, León XIV ganó peso propio, su voz empezó a resonar con más fuerza y su gravitación política a nivel global creció considerablemente. También, claro está, en paralelo, aumentó el malestar del ala tradicionalista frente a definiciones más claras y un tono más firme. En este marco [es en el que] llega a España".Espiritualidad en un contexto de incertidumbreLa politóloga Anna López plantea también, como otro elemento para el análisis, que "hay algo más profundo". "Vivimos —analiza— una época de incertidumbre tecnológica, polarización, guerras y sensación de pérdida de referencias colectivas. Y en ese contexto reaparece la demanda de liderazgos morales. No necesariamente religiosos, pero sí capaces de ofrecer sentido y un horizonte ético. El papa ha ocupado parcialmente ese espacio con una especie de humanismo 2.0 que recupera y actualiza la democracia cristiana que fue fundamental para la creación del nuevo orden internacional que nació tras la segunda guerra mundial basado en la defensa del multilateralismo, principios universalistas y el concepto de dignidad para todos los seres humanos sin discriminación". Publicidad"Ahora bien —puntualiza López— también hay que evitar el espejismo. Una cosa es el enorme respeto que despierta su figura y otra pensar que eso se traduce en un retorno masivo a la práctica religiosa. Los datos siguen mostrando secularización. Lo que crece no es tanto la fe organizada como la búsqueda de referentes morales en tiempos de incertidumbre".El papa ha visitado España en un contexto en el que la Iglesia está en efecto en retroceso después de décadas de secularización, que ha derivado en una fe en transformación, con la aparición de espiritualidades híbridas, aunque aún conserva gran poder. Sin embargo, también ha llegado en un momento en el que la espiritualidad vive un proceso de "desdoblamiento", según el análisis de Mar Griera, catedrática en la Universidad Autónoma de Barcelona y directora del grupo de investigación ISOR sobre Sociología de la Religión en un artículo titulado Después del monopolio católico: religión, espiritualidad y ateísmo en la España contemporánea.“La religión actúa como marcador de pertenencia a una comunidad de memoria y cultural, pero no se traduce en formas de práctica y creencias religiosas”"Aunque la secularización avanza —plantea Griera—, no puede decirse que la religión sea insignificante: aún existe un grupo relevante cuya vida se articula en torno a prácticas y espacios religiosos. [...] En el plano estructural, el catolicismo sigue muy presente en el calendario, las fiestas, parte de la escuela concertada o el patrimonio sostenido con fondos públicos. A menudo esta huella aparece como catolicismo banal, casi invisible pero operativa en la identidad pública. Todo ello ocurre en un contexto de creciente pluralidad religiosa y no religiosa que exige marcos de convivencia inclusivos y respetuosos"."Al analizar los datos, —expone la catedrática Griera— hay dos elementos que pueden parecer paradójicos a primera vista y que conviene explicitar. En primer lugar, los datos muestran que el hecho de tener una identidad confesional —como católico, evangélico o musulmán— no implica que automáticamente se afirme tener creencias religiosas. Las cifras no son banales. Un 26% de las personas que dicen pertenecer a una religión no se consideran personas espirituales o interesadas en lo sagrado. Es decir, muestran adscripciones a la religión de corte cultural e identitario más que vinculadas a la experiencia cotidiana de la fe religiosa. La religión actúa, así, como marcador de pertenencia a una comunidad de memoria y cultural, pero no se traduce en formas de práctica y creencias religiosas. Es un tipo de vivencia que aumenta en contextos de secularización y también en entornos de mayor diversidad religiosa: ante el otro religioso, la movilización de la pertenencia religiosa como factor identitario gana fuerza, a veces como elemento reaccionario".Publicidad“Emerge una espiritualidad heterodoxa que busca la trascendencia desvinculada de las instituciones religiosas tradicionales; no es mayoritaria, pero va ganando presencia en las últimas encuestas, tanto a nivel español como europeo""Por otro lado, —añade Griera— también conviene enfatizar la situación inversa: no ser miembro de ninguna confesión religiosa no te convierte automáticamente en ateo. Un 40% de los agnósticos afirman creer en algún tipo de realidad espiritual o fuerza vital, y un 16% cree en el poder de la naturaleza y la madre tierra. Entre los indiferentes este porcentaje es menor pero también significativo. Es decir, hay un buen número de personas que, sin pertenecer a ninguna confesión religiosa, afirman considerarse personas espirituales. Asimismo, un 40% de la población afirma creer mucho o bastante en las energías, un 21% en la astrología o un 15% en la videncia. Es decir, emerge una espiritualidad heterodoxa que busca la trascendencia desvinculada de las instituciones religiosas tradicionales; no es mayoritaria, pero va ganando presencia en las últimas encuestas, tanto a nivel español como europeo".Para el historiador Rina, en "el catolicismo español, al menos esos que se manifestaban con rosarios en Ferraz y todo el folklore nacionalcatólico, la mayoría no son practicantes. Las comunidades católicas son bastante más diversas, pero estos utilizan los símbolos como expresión de su identidad patriótica, que consideran esencialmente católico aunque lo católico en este caso esté desprovisto de fe y de práctica, sólo es una marca patriótica. También es interesante la presentación del papa dentro de un star system, presentado como una estrella del pop, especialmente en su visita a Madrid: esto tiene que ver con las diversas estrategias de la Iglesia para adaptarse a la modernidad, porque la Iglesia toma de los tiempos todas las herramientas para presentarse como novedad al mismo tiempo que como tradición".Griera expone en su trabajo: "La emergencia de creencias y prácticas espirituales que se expresan fuera de los marcos institucionales tradicionales [...] en cierta manera, pueden leerse también como fruto de la crisis social de mediaciones y de la deslegitimación de las fuentes de autoridad tradicional. Es una espiritualidad que va en consonancia, también, con los nuevos horizontes de sentido que apuntan hacia la búsqueda de una resonancia y de formas de sentido más ancladas en el vínculo social y en la relación con la naturaleza y las otras especies, que con Dios o las instituciones tradicionales".PublicidadRina abunda al respecto: "No creo que estemos ante un rebrotar del catolicismo, pero sin duda sí puedo afirmar que hay un auge —que tiene que ver con las crisis culturales, la soledad del individualismo y la fractura de las certezas y de las utopías— de lo espiritual. Para muestra un botón. En TVE, en directo, entraron en casa de una señora que vivía justo en frente de la Sagrada Familia, para preguntarle como afrontaba los actos. La mujer dijo que ella no era creyente ni católica y, justo tras decir esto, voló sobre su cabeza una mariposa. En ese momento la mujer dijo que era su madre, que se le aparecía en forma de mariposa. Pues eso, lo sobrenatural ha vuelto a estar en el centro de nuestras vidas, pero la Iglesia ya no tiene el monopolio ni la hegemonía para imponerlo, los focos irradiadores de sacralidad se han multiplicado". "Lo sobrenatural ha vuelto a estar en el centro de nuestras vidas"Este rebrote espiritual, para Rina, entronca con las estrategias de la Iglesia para captar fieles: "Por eso esta visita, y la participación del papa en los debates más actuales, con menor carga de las cuestiones devocionales, intenta que la Iglesia sea tomada como agente reconocible para superar este momento de fragilidad. Por esto mismo dimitió Benedicto XVI. Ante una crisis económica a nivel mundial y un sistema mundial en ruinas, se dedicó a escribir libritos sobre si Jesús había nacido o no en Belén. El discurso de Francisco, que ahora llega como marejada, fue absolutamente lo contrario: presentar la Iglesia no solo como una forma de fe o una serie de pautas morales, sino también como una herramienta para intentar transformar el mundo, en un contexto además de descrédito de la política".El sociólogo Rafael Ruiz plantea: "No podemos tampoco olvidar que gran parte de los discursos de la extrema derecha a escala global, también en Europa y en España, tratan de atribuirse, hacer suya la bandera del cristianismo, y en este sentido, parte de la izquierda global está empezando a entender la importancia de lo religioso en el mundo en que vivimos y la necesidad de tender puentes con lo religioso. Quizá el argumento más fuerte frente al nacionalismo cristiano, al identitarismo cristiano, a la islamofobia que surge en estos espacios, es el que procede de las propias instituciones religiosas, porque lo que de alguna manera están haciendo es deslegitimarlo. Una parte de la izquierda está viendo la importancia de lo religioso y que las discrepancias en temas específicos no obstan para reconocer que hay terrenos compartidos en cuestiones esenciales, como la justicia social, la paz, el drama de la migración". PublicidadRuiz añade: "Estamos en unos tiempos muy convulsos y muy complejos y quizá en esta complejidad estamos huérfanos de voces con autoridad que pongan un poco de sentido a esta situación. Lo cierto es que, también durante el pontificado de Francisco y de este papa, con su documento sobre IA, [la Iglesia] está en este escenario tan global construyendo como una voz, una brújula para estos tiempos. De nuevo es paradójico, la institución vaticana, que [lleva] a esa idea de lo antiguo, de una institución con milenios, hace valer su voz en este contexto digital: esta es también otra cuestión que [explica] el posicionamiento de sectores de la izquierda frente a esa autoridad moral que excede los límites de la autoridad católica".“Las fábricas intelectuales del pensamiento político de esas izquierdas están en crisis, lo cual no deja de ser sorprendente si tenemos en cuenta que en Marx hay buenas ideas para pensar la IA y la economía hoy“El historiador Diego Alejandro Mauro explica por su parte: "Esto ocurre porque, al mismo tiempo, las fábricas intelectuales del pensamiento político de esas izquierdas están en crisis, lo cual, dicho sea de paso, no deja de ser sorprendente si tenemos en cuenta que en Marx hay buenas ideas para pensar la IA y la economía hoy. Magnifica humanitas, la reciente encíclica de León XIV, es un documento ambicioso, que pretende estar a la vanguardia del debate internacional. Un documento, además, que trasunta mucha confianza. De hecho, si lo analizamos en detalle, es bastante autorreferencial y se apoya sobre todo en el propio corpus católico para pensar el porvenir. Francisco solía ser más amplio"."Pero más allá — prosigue Mauro— de esto, lo que quiero decir es que el desconcierto político y teórico, si se quiere, le abre a la Iglesia un terreno para intervenir y León XIV lo está aprovechando. A fin de cuentas, ¿quiénes con relevancia política están pensando el mundo que viene, la humanidad hacia adelante? El Partido Comunista Chino, sin duda, los gurúes de Silicon Valley con sus ideas estrafalarias, pero en modo alguno alejadas de la realidad, tal vez el Kremlin y el Vaticano... no muchos más. Los líderes europeos son más espectadores que partícipes, los organismos internacionales producen solo algunas declaraciones irrelevantes y el pensamiento digamos contrahegemónico por la izquierda está recluido en instituciones académicas o se manifiesta más allá de ellas astillado en infinidad de grupos incapaces de superar las lógicas algorítmicas en la vida política. Una de las cosas sobre las que advierte la encíclica: el peligro de perder las referencias comunes. Tal vez es un diagnóstico un poco extremo, es cierto que se puede matizar, pero, aún así, creo que ahí, en esas condiciones ideológicas y políticas internacionales, reside en buena medida la clave del impacto de la voz del papa hoy".PublicidadOportunidad políticaEl presidente de Europa Laica analiza: "Probablemente el papa no haya conseguido el objetivo principal del viaje: la recristianización, la ampliación de la comunidad católica. Pero sí algo más importante, recuperar el Estado católico. Ese es el gran golazo que ha marcado la Iglesia católica en su visita. Se han consolidado como normales imágenes y comportamientos que parecían ridículos por arcaicos y desfasados, que nos dicen que estamos en una monarquía católica, como casi durante toda la historia"."Recuperar el Estado católico es el gran golazo que ha marcado la Iglesia católica en su visita"Naz añade que la televisión pública también ha sido un factor en este viaje: "La pleitesía humillante de la clase política a un jefe religioso ha sido inapropiada y empalagosa. La imagen de los siete minutos de aplausos de toda la representación política en pie en el Congreso quedará en la historia como prueba vergonzosa del confesionalismo entregado de la clase política. El comportamiento bochornoso de la televisión pública, convertida en equipo continuado de propaganda del Vaticano multiplicando el gasto con dinero de toda la ciudadanía. Sin dar el mínimo espacio a la representación una gran parte de la sociedad que no es papista".Para la politóloga Anna López, hay que atender, en efecto, también a razones de oportunidad política para comprender el impacto de la visita de León XIV a España. "El Gobierno ha entendido que esta visita es una oportunidad política excepcional. No viene un papa a hablar de aborto, familia o identidad nacional, que son los temas donde la izquierda suele sentirse incómoda. Viene a hablar de migraciones, desigualdad, cambio climático, pobreza o derechos humanos. Es decir, entra en terrenos donde el discurso papal y buena parte de la agenda progresista convergen. Por eso vemos una movilización institucional enorme y muy poca crítica laicista".López analiza además que este papa "ha roto una anomalía histórica". "Durante décadas —afirma la politóloga—, en España la religión se percibía como un patrimonio casi exclusivo de la derecha. Él ha conseguido desacoplar parcialmente cristianismo y conservadurismo. No porque la izquierda se haya vuelto religiosa, sino porque muchos progresistas reconocen en sus mensajes una autoridad moral en cuestiones sociales. De hecho, probablemente hoy genera más incomodidad en sectores de la derecha identitaria que en buena parte de la izquierda"."En España —añade el historiador Rina— las cuestiones de religión están condicionadas por la memoria y la estructura resultante del nacionalcatolicismo, en esa alianza religión-Estado. Sin embargo, en otros países la Iglesia no tiene el perfil conservador que tiene aquí. Pienso en todo el continente americano. Evidentemente hay de todo, pero tanto en Estados Unidos como en Hispanoamérica el catolicismo tiene perfiles más progresistas, por utilizar un término comprensible, que las iglesias evangélicas".“Para Gramsci, la Iglesia era la sociedad perfecta pues cuenta la capacidad de integrar a los más ricos y más pobres del mundo en un imaginario compartido”La Iglesia, expone Rina, "ha tendido en el último siglo a elegir papas que permitieran actuar en territorios que consideraban fundamentales y disputados por otras confesiones". "Juan Pablo II abanderó la lucha contra el comunismo, cuando éste era ya un esqueleto, para recuperar el peso católico en Europa. Francisco trajo un discurso de periferias, profundamente antiimperialista y también anticlerical. Esto no quiere decir que la Iglesia renunciara a sus principios constitutivos ni a su fe, sino que el papa intentó establecer mecanismos asamblearios para contrarrestar el peso del clero dentro de la Iglesia. Esto ha sido difícilmente asumible por el episcopado español, pero en América Latina permitía dar la batalla contra otros credos evangélicos y protestantes". "La dificultad de análisis —remacha el historiador Rina— radica en algo que Antonio Gramsci explicaba muy bien. Para Gramsci, la Iglesia era la sociedad perfecta, pues cuenta con una total flexibilidad, con la capacidad de integrar a los más ricos y más pobres del mundo en un imaginario compartido, a las élites intelectuales con los sectores más subalternos. La elección de Prevost se explica como una tentativa de moderar el discurso de Francisco para recuperar espacios religiosos en Estados Unidos, principal fuente económica de la Iglesia, en un contexto de giro global a la derecha. Pero no podían hacerlo con alguien reaccionario, sino con un cardenal que había asumido las bases de Francisco y que hoy a la izquierda suenan bien, al menos la vertiente social".