Mucho aplauso y poca crítica ha dejado la visita del Papa. Es comprensible: cuando alguien o algo arrastra a las masas, ¿quién se atreve a ir a contracorriente? ¿Y qué partido político resiste la tentación de aprovechar en beneficio propio el entusiasmo popular? León XIV ha jugado hábilmente sus bazas, permitiendo que unos y otros arrimaran el ascua a su sardina. Una de cal: “Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano”. Otra de arena: “Toda vida humana debe ser custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural”. Borja Sanchez-Trillo / EfeCrítica ha habido. Pero, en mi opinión, decepcionante. No ha salido, o apenas, del terreno de juego marcado por él mismo: inmigración, aborto y eutanasia. Casi nadie ha hablado del papel de la Iglesia en la desigualdad entre los sexos.Parece difícil aplicar la igualdad desde una institución cuyo libro sagrado cuenta que el mundo fue creado por un Padre sin necesidad de Madre, y que cuando el Padre, Él solo, decidió tener un hijo, buscó a una mujer que le dijera: “He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu voluntad”. Esa es la que nos ponen como ejemplo. Santa, pero no diosa. Los dioses, por definición, tienen poder. María es solo dulce intercesora ante el Todopoderoso, el de verdad.Casi nadie ha hablado del papel de la Iglesia en la desigualdad entre los sexosDifícil, digo, ser igualitario, con esos mimbres; pero quizá no imposible. Pregunten a la Asociación de Teólogas, a Revuelta de Mujeres en la Iglesia, a Alcem la Veu… O a Sarah Mullally, que desde octubre del 2025 encabeza la Iglesia anglicana en calidad de arzobispa de Canterbury.A quien mejor no pregunten es a la izquierda, especialmente a la que está a la izquierda de la izquierda. Que cada vez habla menos de igualdad y más de diversidad; menos de salarios, pensiones, poder político, y más de identidad y orientación sexual; menos de mujeres y más de otros colectivos que suponen porcentajes de la población mucho menores.¿Quién defiende, entonces, la igualdad entre los sexos?... Adivinen quién ha escrito esto: “No es suficiente afirmar con palabras que hombres y mujeres tienen la misma dignidad y los mismos derechos; es necesario que esto se traduzca en decisiones concretas, en las leyes, en el acceso al trabajo, a la instrucción, a las responsabilidades sociales y políticas”... Es una cita de Magnifica humanitas.¿Cómo? ¿León XIV? ¿Ese que al inicio de su pontificado reafirmó la exclusión de las mujeres del sacerdocio? El mismo. ¿A qué viene esa cara?... Como si no supiéramos que una cosa es predicar y otra dar trigo.
Sin Diosa Madre, por Laura Freixas
Mucho aplauso y poca crítica ha dejado la visita del Papa. Es comprensible: cuando alguien o algo arrastra a las masas, ¿quién se atreve a ir a contracorriente? ¿Y qué partido político resiste la tentación de aprovechar en beneficio propio el entusiasmo popular? León XIV ha...












