Le�n XIV aboga por una inmigraci�n bien gestionada, y con pol�ticas de integraci�n real.Despu�s de siete minutos de los diputados, senadores y dem�s personalidades presentes en el Congreso de los Diputados aplaudiendo en pie el discurso del Papa Le�n XIV cualquiera pensar�a que est� asistiendo a un multitudinario acto de contrici�n. Que la pol�tica espa�ola a partir de hoy va a dejar atr�s el muro y recuperar las mejores formas. Nada m�s lejos de la realidad. Los aplausos solo obedec�an a una muestra de respeto, conscientes cada uno de los presentes que el protagonista es un faro moral para muchos creyentes que despu�s votan, pero de lo que hab�a dicho desde la tribuna cada uno se qued� con una lectura parcial y sesgada de lo que le interesaba. Y eso que muchos pudieron darse por aludidos cuando el Pont�fice se refiri� al deber de todos de buscar el bien com�n y critic� abiertamente la polarizaci�n. "La firmeza no exige desprecio y... la convivencia puede verse amenazada por la cultura del descarte", dijo.El Papa pronunci� un gran discurso, repleto de matices que no se prestan a la simplificaci�n. Se apoy� en la Escuela de Salamanca para reivindicar los l�mites morales del poder y para recordar que ya desde hace muchos siglos existe una conciencia jur�dica y moral capaz de recordar que la autoridad lleva siempre consigo una responsabilidad. Visto lo que estos d�as llueve en Espa�a en t�rminos de esc�ndalos sobre cloacas y presuntos ataques al Estado de Derecho, la cita parec�a imprescindible. Por si alguien hab�a olvidado de d�nde venimos, record� que Espa�a siempre ha sido un buen lugar donde encontrar referencias a la libertad, la justicia y el ordenamiento de la vida en com�n. Y para ello cit� al Quijote, a Santa Teresa y al propio Unamuno.Buena parte de este viaje ha girado en torno al drama de la inmigraci�n, un asunto que levanta ampollas en estos momentos por la regularizaci�n masiva anunciada por el Gobierno. Dentro de su cruzada moral por atender y proteger a los m�s d�biles, Le�n XIV ha prestado especial atenci�n a este tema, pero desde un acercamiento real que anular�a el uso casi demag�gico y simplista que la clase pol�tica hace del mismo buscando rendimientos electorales. Esto no es puertas abiertas o expulsi�n.El Pont�fice aboga por una inmigraci�n bien gestionada y exige a Espa�a y a Europa una buena coordinaci�n con los pa�ses de origen y tr�nsito y unas pol�ticas de integraci�n real. Para Le�n XIV, la inmigraci�n es una realidad que "exige responsabilidad". Reclama protecci�n para quien abandona su pa�s buscando una esperanza, pero tambi�n pide el respeto a las leyes y a las normas de convivencia como un pilar b�sico para que ese encuentro cultural se produzca en las mejores condiciones. El l�der de la Iglesia cat�lica habl� de la importancia de combatir las mafias que trafican con las personas y de la necesidad de promover el derecho a permanecer en la misma tierra, creando las condiciones.En pol�tica internacional Le�n XIV tiene una posici�n clara que apela directamente al di�logo y al derecho. El Papa reivindica la necesidad de construir la paz sobre el reconocimiento de la persona y no sobre la fuerza, lo que podr�a ser una clara cr�tica al unilateralismo y a la actividad b�lica que est� desarrollando Donald Trump de la mano de Netanyahu en Oriente Medio. Para el Pont�fice, que siempre ha apelado a la legalidad internacional como eje de la soluci�n de conflictos, "la comunidad internacional est� llamada a redescubrir el valor indispensable del di�logo para alcanzar acuerdos justos y duraderos". En este sentido, el Papa critic� una tendencia de rabiosa actualidad como es el rearme, ya que este no garantiza una soluci�n duradera. No parece este Papa muy alineado con la pol�tica de disuasi�n o aquella frase de JFK en la que dec�a "si quieres la paz prepara la guerra". Por supuesto, el Papa defendi� ayer postulados de la Iglesia que son bastante cr�ticos para una buena parte del espectro pol�tico, fundamentalmente la izquierda. Y reclam� la participaci�n de los cat�licos en el debate p�blico, aunque no eludi� la autocr�tica. En este sentido Le�n XIV reconoci� ayer que a lo largo de la historia la sociedad y la propia Iglesia "no siempre estuvieron a la altura de la historia". El Papa no obvi� el tema m�s espinoso que acompa�a hoy a la Iglesia y pidi� a los obispos responder a los abusos con "verdad, justicia y reparaci�n" para las v�ctimas. Adem�s, hizo una defensa encendida de papel de la familia como base de la sociedad, recalc� la necesidad de proteger esa instituci�n y su derecho de los padres a elegir la educaci�n de los hijos y reclam� el respeto a la dimensi�n religiosa del ser humano. Defender como hizo la vida desde la concepci�n hasta la muerte natural levanta ampollas entre quienes defienden el aborto y la eutanasia. Ambos temas son debatidos en Espa�a, pero sobre todo el primero, con motivo del deseo de la izquierda de blindarlo en la Constituci�n, bien como derecho fundamental o como principio rector.Durante estos d�as el Papa ha vuelto sobre su enc�clica Magnifica Humanitas para advertir de la necesidad de abordar la irrupci�n de la inteligencia artificial desde unos principios �ticos que permitan a las personas decidir los objetivos y controlar los sistemas priorizando la dignidad humana sobre el avance tecnol�gico. La dirigente nacionalista M�riam Nogueras se dirigi� al Papa en ingl�s para pedirle que hable en catal�n en Catalu�a. En su discurso el Papa dijo que Espa�a cuenta con una lengua que une continentes. No se sabe si Le�n XIV hablar� en catal�n, pero no est� de m�s que los nacionalistas recuerden que las lenguas son mejores si se usan para unir en vez de para dividir.