La visita de León XIV a España ha dejado tantas lecturas que la cosa daría para varias Encíclicas, no digamos ya textos de opinión. Solo el acto del Papa en el Santiago Bernabéu daría en sí mismo para varias columnas porque allí ocurrió de todo, y nada medianamente discreto, desde trucos del mago Jorge Blas, pasando por David Bustamante cantando el himno de la alegría, hasta Manolo Lama y Paco González narrando un supuesto partido de fútbol en el que la Iglesia marcaba goles a la soledad. El acto osciló entre lo espiritual, lo político y Noche de Fiesta.

Pero lo más llamativo de la visita oficial de León XIV ha sido el pozo de incongruencias en el que ha sumido a la política española, de un lado a otro del espectro ideológico. Digamos que cada cual encontró estos días su fragmento confortable del mensaje. Digamos que el Congreso se convirtió en un ejercicio de lectura selectiva de las Sagradas Escrituras.