Comentarios liberalesLe�n XIV, con los fieles congregados.Actualizado Domingo,

junio

22:52Audio generado con IALa visita de Espa�a al Papa ha ocultado la visita del Papa a Espa�a, que no pudo empezar peor antes de aterrizar, y que, con el sat�nico Cobo abduciendo a Le�n XIV, puede acabar con el Papa bendiciendo cayucos. Al salir de Roma, el dicasterio vaticano de la comunicaci�n reparti� una nota a la prensa sobre la situaci�n pol�tica en Espa�a digna de Oscar Puente, tal era el c�mulo de mentecateces progres y trolas elogiosas a P. S. Casi todos los medios obviaron la nota, una provocaci�n, buen gesto para salvar la visita. El Papa acaba de nombrar a Montse Alvarado, de EWTN, a la que Bergoglio llamaba "obra del diablo", prefecto para ese dicasterio. Tarea tiene.Pero fue aterrizar en Espa�a Le�n XIV y recibirlo en el Palacio Real y todo tom� el aire sencillo y majestuoso, elegante sin afectaci�n, propio de la naci�n m�s importante en la historia del catolicismo, que es Espa�a. En el bolsillo tra�a un discurso antiespa�ol, islam�filo y analfabeto, pero para entonces las im�genes cenitales de la Plaza de la Armer�a, con el Rey y su familia recibiendo al Papa, ocupaban todas las televisiones del mundo. P.S. alias Cloaca, mustio y marginado, se larg� al Primavera Sound.Por desgracia, Cobo, socio de Bola�os en la profanaci�n del Valle de los Ca�dos, hab�a publicado esa ma�ana en ABC una Tercera que dej� al lector a la cuarta pregunta. La Revelaci�n estaba minuciosamente borrada, y s�lo muy al final, hab�a una referencia al "Dios de Jesucristo", al parecer uno m�s, servido por un profeta famoso. La �nica referencia clara, entre la bruma woke y asistencial, sobre el futuro de la Iglesia era el sinodalismo, un asamblearismo entre protestante y mas�nico, con los laicos al mismo nivel de los obispos, que pondr�a la Revelaci�n a votaci�n cada cinco a�os.El discurso del Papa no elogi� la Reconquista ni la evangelizaci�n de Am�rica, sino la Escuela de Traductores de Toledo, f�bula progre que oculta que Alfonso X, adem�s de pagar traductores de la cultura cl�sica, griega y oriental, expuls� al Islam de Andaluc�a Occidental y Murcia. La paz se defiende ahora contra Trump, no contra Ir�n y Hamas. Qu� cambio.Pero en la calle estaba Espa�a en masa, la vieja naci�n cat�lica que recib�a al s�mbolo de la Fe de sus mayores como si no hubiera faltado. Y ese pueblo de Dios, el espa�ol, lo ha hermoseado todo. La organizaci�n es perfecta, y Le�n XIV derrocha gentileza y sensibilidad con los enfermos y con una juventud que da gusto verla: guapa, limpia y esperanzada. Una gran naci�n, alegre y educada, bajo el cielo de Vel�zquez, pintor del Cristo.