El Motel Empordà fundado en 1961 por Josep Mercader en Figueres, es sinónimo de tradición, pero también de imaginación y sensibilidad. Josep Pla que dedicó bastantes páginas y pasó muchas horas de vida en este establecimiento, escribió en Alguns grans cuiners de l'Empordà, que las creaciones culinarias del tándem Mercader-Subirós prueban que la cocina catalana puede ser moderna, ligera y de nivel.Precisamente, la Academia Catalana de Gastronomia y Nutrición acaba de conceder el Premio Nacional de Gastronomia Tradicional a Jaume Subirós, que a los 11 años entró a trabajar de botones en el Motel cuando el establecimiento llevaba apenas un par de semanas abierto. Con el tiempo, Subirós aprendió la enjundía de lo que allí se cocinaba, y cuando Mercader falleció, tomó el timón de un restaurante que se ha consolidado como un clásico. Justo este 4 de junio, el Motel celebra 65 años con el espíritu de mantener vivo el legado que lo hace tan característico, pero sin caer en el immobilismo.Si después de leer estas 10 razones no pueden esperar a llegar al Motel y probar algunos de sus platos, ya sean las alcachofas con huevo poché o la pasta Orzo con almejas, busquen el libro Les receptes del Motel Empordà (Cal·lígraf), el recetario elaborado por Jaume Subirós, que compila una representativa muestra de lo que ocurre en los fogones de este restaurante.1. El confort de una mesa bien puestaEn el Motel reina una máxima: “cambiar lo justo para no perder la esencia”. Y la esencia es conservar la antigua cabina de teléfono a la entrada de la recepción, unas mesas bien puestas con impecables manteles blancos y lo suficientemente separadas para poder hablar sin reparos. El interiorismo del Motel ha huido de las modas, por lo que sigue imperando un estilo Mid-Century limpio y funcional. La sala del Motel Cedidas2. Sabores de temporadaEn el libro El que hem menjat, Josep Pla utiliza el Motel como el contraejemplo perfecto de lo que él consideraba la decadencia culinaria catalana. Pla sostenía que la mayoría de fondas ofrecían un menú adotzenat (vulgar, monótono) a base de bistec con patatas y merluza rebozada. Y alababa al Motel por poner los productos de temporada al servicio de los comensales. Comprar bien es el primer paso para cocinar bien, algo que Jaume Subirós sigue inculcando a todo el equipo del Motel. Cada estación tiene sus productos, y cada menú se elabora de la manera más honesta posible.Níscalos con salicornia Cedidas3. En invierno, la sopa de tomilloEste plato es un icono del Motel y no falta en ninguna temporada de invierno. Esta humilde infusión de tomillo, pan y caldo es tan memorable que llegó a emocionar a figuras como Margaret Thatcher. Josep Pla la describió como un milagro de simplicidad rústica y escribió que el Motel lograba dignificarla elevándola a la categoría de alta cocina.Sopa de tomillo Cedidas4. En primavera, la ensalada fría de habas a la mentaMercader transformó las tradicionales habas a la catalana en una ensalada fría, ligera y refrescante, que luego chefs como Ferran Adrià versionaron. La fórmula que planteó el Motel en 1973 incluye dos ingredientes secretos que casi todo el mundo olvida: un toque de manita de cerdo cocida y una sutil base de lechuga en juliana.Ensalada de habas JOSEP MORATO5. En verano, los fideos a la cazuela con langostaEl plato estrella del menú de verano, y una de las incopoporaciones más demandas de Subirós, es este mar y montaña, disponible de junio a finales de agosto. El gran secreto de este plato es el sofrito hecho sin prisas y con costilla de cerdo, y por supuesto, una buena langosta fresca. Fideos a la cazuela con langostaCedidas6. En otoño, liebre a la RoyaleExclusivo de la temporada de caza, la liebre a la Royale es una de las especialidades de la casa. Esta aristocrática receta de la cocina francesa se caracteriza por la melosidad de la carne deshuesada que permite saborearla sin complicciones. Es un plato muy demandado, por lo que es recomendable contactar con el establecimiento para asegurar su disponibilidad.Liebre a la Royale Cedidas7. Los niños son muy bienvenidosAdemás de tronas, libritos para colorear y otras facilidades, en el Motel los niños son muy bienvenidos. Con la voluntad de seducir y educar a los paladares de los más pequeños, en el Motel hay un menú infantil que incluye tentadoras ensaladas de arroz, canelones, croquetas y filetes de pescado con la guarnición a elegir. 8. El carro de quesosEl carro de quesos del Motel es casi una institución y lleva rodando por la sala desde los años 60 (fue el primero de su especie en España). El carro combina las mejores piezas artesanas de pastores catalanes con joyas internacionales como el Bleu de Termignon (elaborado de forma exclusiva en los Alpes), el Comté con 24 meses de curación, el Gorgonzola al tartufo Bianco d’Alba, o delicados quesos de cabra y oveja de pequeños productores. Las porciones se cortan al momento, y se diseña una tabla personalizada para cada comensal. Los quesos del Motel Cedidas9. El carro de postres y els 'taps' de CadaquésProbablemente los postres más emblemáticos del Motel. El protagonista del plato es el bizcocho con forma de corcho de champán, típico de la pastelería Can Cabrisas de Cadaqués. Pedirlo es un espectáculo garantizado porque la elaboración se termina delante del comensal. En una sartén se pone ron, una piel de limón, uno poco de café y una ramita de canela. Se flambea, y cuando la salsa está lista se vierte encima del tap y se remata con un toque de nata líquida o crema de leche fresca. 10. La mesa 26, la de Josep PlaLa Mesa 26 del Motel era el punto elegido por Josep Pla para disfrutar de la gastronomía y observar la vida. Conocida como la mesa voyeur, actualmente se mantiene con la misma disposición que cuando la frecuentaba el escritor. En los meses de inverno, era habitual que el de Llofriu para romper la vida ermitaña que llevaba en su manso, se instalase en el Motel donde dormía siempre en la habitación 103.