Cuando Fina Puigdevall y Manel Puigvert decidieron abrir su propio restaurante en Olot, tras recorrer por puro hobby grandes mesas de Espa�a y Francia, apostaron por un modelo casi exc�ntrico para la �poca. Era mayo de 1990 y emprendieron su negocio en la mas�a familiar del siglo XV donde la chef hab�a nacido: un proyecto de alta cocina ligado a la despensa de La Garrotxa (Girona), localizado dentro de esta casa de piedra, con un peque�o gallinero y un huerto.Ni ellos mismos ni la familia, se atrevieron a abrir la fachada principal para dar acceso al cliente, de modo que la entrada se coloc� justo en la parte trasera y las antiguas cuadras se convirtieron en la cocina. Pero Puigdevall y Puigvert, cuyos apellidos bautizan hoy una saga hostelera en clave femenina, perseveraron en su loco objetivo: lograr desentra�ar los productos escondidos en su regi�n -un parque natural de 44 conos volc�nicos-, llegados de proveedores locales o producidos por ellos mismos, para convertirlos en base de platos minimalistas, casi monacales, que hist�ricamente han renunciado a cualquier materia prima relativamente alejada, como el pescado, usado solo puntualmente en conserva.La mas�a familiar del siglo XV que acoge el restaurante en Olot.La visi�n contempor�nea aplicada a un localismo casi artesanal lleg� a ser tan relevante que acab� alcanzando al dise�o del espacio: en 2003, la mas�a y su entorno estrenaron reforma vanguardista ideada por RCR Arquitectes, un multipremiado estudio de Olot, autor pasados unos a�os de proyectos como Enigma, de Albert Adri�.A la primera estrella Michelin conseguida en 2005, sucedi� la segunda en 2010, con su cocina del territorio como leitmotiv. "Siempre hemos trabajado con el g�nero del entorno, radicalmente y desde la proximidad m�s sincera. Nos gusta rodearnos de productores y recolectores locales, que ayudan a mantener las tradiciones rurales y con quienes establecemos unas sinergias muy positivas. Nos hacen llegar productos recogidos directamente de esta naturaleza espont�nea y generosa que nos rodea", cuentan las hermanas Puigvert Puigdevall.Harina de ma�z de la variedad local 'blat de moro de la creu' que cultivan en el huerto.Son las hijas de Fina y Manel, que se debatieron entre rebelarse frente a su destino o descubrir la vocaci�n ligada a su ADN. Clara (1992), la mayor, es licenciada en Filolog�a Inglesa e Italiana y en Historia del Arte, pero acab� convirti�ndose en sumiller -con t�tulos como el WSET 3, del que cursa ahora mismo el Diploma- y jefa de sala de Les Cols, mientras es madre de dos ni�as. Sus hermanas, Martina (1994) y Carlota (1999), se graduaron en Gastronom�a y Artes Culinarias; la primera estudi� en Basque Culinary Center y la segunda en el CETT (Escuela de Hosteler�a y Turismo de la Universidad de Barcelona); ambas siguen los pasos de su madre en la cocina, la peque�a, m�s centrada en pasteler�a.Desde peque�as, las tres estuvieron en contacto con la hosteler�a, por un lado desde su casa, Les Cols, y, por otro, viajando con sus padres para visitar restaurantes, algo que siguen haciendo. Pero, al final, todos vuelven a su m�gico paisaje volc�nico, el que nutre el comedor familiar. Cuentan que su despensa est� integrada por "productos naturales, productos cultivados y productos sabiamente elaborados, que conviven en nuestros platos para reivindicar esta necesaria reconciliaci�n de la cultura con la naturaleza. Siempre hemos querido ser fieles al producto local, conocer su trazabilidad y ser conscientes del ritmo de la naturaleza. Para nosotros, es un acto de responsabilidad, solidaridad y coherencia con nuestro entorno", argumenta la familia de Les Cols.Casa Horizonte: huerto e I+DSu historia, su vida y su propuesta gastron�mica no se entienden sin Casa Horizonte, situada en La Vall de Bianya, a pocos minutos del restaurante y en pleno Parque Natural de la Zona Volc�nica de La Garrotxa. "All� es donde hemos vivido la familia y donde siguen viviendo nuestros padres", comentan las hijas. Y es algo m�s: all� est� el I+D, que decidieron sacar fuera de la cocina del restaurante con la idea de "buscar la tranquilidad al crear los platos nuevos; luego, en el restaurante, se redondean las ideas y se van haciendo cambios".Como una especie de radicalizaci�n comprometida con el kil�metro cero, Casa Horizonte engloba, adem�s, el huerto de Les Cols y el gallinero. "Desde siempre hemos tenido un huerto y un gallinero de peque�as dimensiones, que los comensales pueden ver desde la mesa del comedor. El proyecto del huerto surgi� de la necesidad de tener uno de mayores dimensiones que pudiera abastecernos sin esa limitaci�n", definen.Carlos Nogareda, primo de Fina Puigdevall, ayuda a la familia con la molienda del ma�z.Para gestionar el huerto, existe un equipo "diverso y multidisciplinario�, integrado por bi�logos, naturalistas, ge�grafos y expertos en agricultura ecol�gica, recuperaci�n y preservaci�n de variedades hort�colas. �Para fomentar esta biodiversidad y riqueza de nuestro huerto, hemos dispuesto puntos de agua, comederos y cajas nido que proporcionan vecindad a toda clase de insectos, anfibios y p�jaros", cuenta Martina.Mientras, el gallinero m�vil tiene las mismas dimensiones que las parcelas de cultivo; lo van moviendo peri�dicamente para ayudar a nutrir el suelo. "Las gallinas, adem�s de poner huevos, abonan y enriquecen la tierra del huerto, la remueven y la oxigenan, convirti�ndose en una pieza clave del complejo ecosistema que recreamos en nuestro huerto", argumentan los due�os de Les Cols.Todas estas patas son Casa Horizonte, que visualizan como "una evocaci�n o alegor�a de un horizonte que deseamos m�s verde y sostenible; representa nuestro compromiso con la biodiversidad y nuestra contribuci�n al ecosistema global del planeta. Pretendemos hacer un elogio a la naturaleza viva y la cocina m�stica del paisaje", sostiene la saga con su habitual lenguaje po�tico.Gallinas con dos estrellasFina Puigdevall con las gallinas, animales que desde el primer d�a les acompa�an en Les Cols, con gallineros en el restaurante y en Casa Horizonte.Sentado en el comedor del biestrellado, el comensal observa efectivamente a las gallinas paseando por el exterior del restaurante o, quiz�, a la familia y su equipo recogiendo los huevos que pasan al plato como un producto casi fetiche en Les Cols -su hist�rico huevos de colores, con varias salsas y emulsi�n de at�n en conserva, es todo un icono-. "Desde que inauguramos en 1990, ya dispon�amos de un peque�o gallinero que contaba con unas 20 gallinas. Seguimos manteni�ndolo, aunque hace ya unos 15 a�os incorporamos el gallinero m�vil en Casa Horizonte, cuando iniciamos el proyecto de nuestro huerto e I+D", detallan.En todo caso, el huerto propio es compatible con la relaci�n de la familia Les Cols con productores locales. "No solo es compatible, sino que es una relaci�n necesaria. Queremos dar visibilidad a esos artesanos y elaboradores de nuestra tierra, que nos ofrecen productos �nicos y que completan el hilo conductor de nuestra propuesta", sentencian, antes de enumerar su preciado colectivo de proveedores: "Artesanos ceramistas que nos fabrican una preciosa vajilla como peque�as obras de arte; los culleraires de Tortell� que trabajan la madera de boj y nos hacen cucharas y cuchillos con formas ergon�micas; los panaderos artesanos que hacen el pan en antiguos hornos de le�a; los granjeros de vacas y ovejas que elaboran quesos; los recolectores de trufas, esp�rragos, frutas silvestres... Con todos ellos, culminamos nuestra propuesta gastron�mica y podemos ofrecer una experiencia mucho m�s completa a nuestros comensales".Proyecto familiar.Les Cols es hoy una empresa familiar, donde "un relevo generacional femenino se est� llevando a cabo de manera muy natural; aporta juventud, frescura y creatividad a toda la propuesta". Con un equipo de unas 30 personas entre cocina, sala, huerto e I+D y administraci�n, el restaurante atiende a una treintena de comensales, aunque el espacio "nos ofrece una mayor capacidad, nunca sobrepasamos esa cifra para ofrecer un servicio �ptimo". Justo al lado, funciona una zona de eventos, proyectada tambi�n por RCR Arquitectes en los antiguos campos y prados de Mas Les Cols, la mas�a original que hoy ocupa el biestrellado.La oferta del restaurante (Ctra. de la Canya, 106, Olot) se basa en un �nico men� degustaci�n -Horizonte, naturaleza viva & m�stica- con un precio de 175 euros, sin bebidas; se puede a�adir maridaje por 65 m�s y tambi�n degustaci�n de quesos locales por 25 euros. "Nuestra propuesta est� arraigada a la tierra y al paisaje que la rodea. Nos gusta enaltecer los productos humildes, tener la naturaleza y el paisaje como fuente de inspiraci�n".El men� arranca con snacks directos de su huerto: hoja de laurel, bizcocho de hierbas, ortiga, tartaleta de zanahoria, sobrasada vegetal con miel de milflores, vaina de habas, pipas de girasol, patatas guisadas y mantequilla vegetal helada. Llegan despu�s platos como arroz de alforf�n y farro -harina de ma�z de una variedad local ancestral blat de moro de la creu, molida en un molino familiar-; caldo volc�nico de bienvenida, unas jud�as de Santa Pau D.O.P -"el caviar de La Garrotxa"- con manitas de cerdo; paletilla y molleja de cordero con leche de oveja, lana, tomillo y romero y, de postre, flor de miel y reques�n con nueces y rataf�a, licor dulce de la zona.Salpic�n de cangrejo de r�o, pimiento asado, azafr�n, milhojas de trucha de r�o y jam�n de bellota.As�, la combinaci�n de los productos de la zona y de su huerto con su creatividad en clave contempor�nea, en la que se combina el expertise de Fina Puigdevall con la juventud de sus hijas, Martina y Carlota, da pie a un modo propio de crear sus men�s. "Intentamos transmitir mucho con pocos elementos; amamos la esencialidad, sin perder la poes�a. Perseguimos una cocina sobria, esencial, depurada, pero generosa, que refleje sinceridad, austeridad y equilibrio de una manera aut�ntica y emotiva, con intuici�n y sensibilidad".Su apuesta por "una cocina de la estacionalidad y del paisaje rural de La Garrotxa" significa "amor a la tierra, la cocina sostenible y el alimento no viajado"; tambi�n implica que es en la naturaleza que rodea a Les Cols donde encuentran "la principal fuente de inspiraci�n, en la intimidad del paisaje y el ciclo inmutable de las estaciones. Queremos dar lo m�s �ntimo y familiar, pero con un lenguaje actual, con el contraste entre tradici�n y vanguardia. Buscamos una cocina que refleje nuestra manera de ser", concluyen.
Les Cols, el dos estrellas Michelin con una cocina sostenible que mira al futuro con tres hermanas al frente
Cuando Fina Puigdevall y Manel Puigvert decidieron abrir su propio restaurante en Olot, tras recorrer por puro hobby grandes mesas de Espa�a y Francia, apostaron por un modelo...








