“La iaia [abuela] Juanita tenía una casa de comidas aquí abajo, en la Guineueta Vella”, cuenta Jordi Gerpe Feliu (Barcelona, 41 años), señalando al otro lado de la ronda de Dalt, en plena periferia de Barcelona. “En los cincuenta y sesenta, allí había barracas, como en El Carmel, en el Somorrostro, en Montjuïc... Cuando las tiran, en los setenta, mi iaia, Juanita, y mi madre [Teresa] trasladan la casa de comidas a Canyelles, a estos bloques, donde, gracias a la lucha vecinal, reubicaron a las familias. Mi madre sube aquí en 1977 con 29 años y cuatro hijos (yo no había nacido) y queda viuda en 1981”. La del restaurante 5 Hermanos (calle de Federico García Lorca, 31, Barcelona) es una historia de lucha, de superación, de ilusión, de barrio.

Pregunta. Una casa de comidas que dio de comer a toda una familia...

Respuesta. ¡Y a todo un barrio! Mi madre nos tiró para adelante haciendo de todo. Sobreviviendo. Siempre hemos sido una familia supertrabajadora. Las copas y carajillos, los desayunos de forquilla, los vermuts, la partida de dominó, la comida para llevar, los menús, las comidas para dos colegios del barrio, los arroces el fin de semana, los canelones con bechamel de la iaia... hasta los cubatas de los chavales los viernes y los sábados, que los teníamos que echar a patadas. Aquí se hacía de todo, siempre con un trasfondo gastronómico, pero de todo.