El chef catalán que se anticipó a la fiebre del vino natural y a la moda de los bikinis en su restaurante Gresca, ha abierto una charcutería de barrio en Barcelona

Rafa Peña es un cocinero que no se aburre. Hace casi 20 años, cuando un bar de vinos era un concepto que no sonaba tanto como ahora, inauguró Gresca junto a su pareja, Mireia Navarro. “Veíamos lo que se hacía en Francia y quisimos montar uno. Vendemos vinos naturales desde 2006, cuando en Barcelona solo existían L’Ànima del Vi y Lavinia, quienes nos enseñaron mucho”, cuenta. Más adelante, a base de buscar un lugar e...

n el que tomar algo después de trabajar y no encontrarlo, crearon Bar Torpedo (Aribau, 143), donde comer buenos bocadillos y beber bien hasta las tres de la mañana. En 2020 dio el salto a Madrid, cogiendo los mandos del restaurante La Librería del Hotel Santo Mauro y este verano abrió otro Torpedo en Barcelona (Diputació, 301). Esta semana, acaba de inaugurar su último proyecto, la charcutería Provisions Gresca (Carrer del Rosselló, 209) donde vende elaboraciones propias como la butifarra de papada, el chorizo criollo o el paté de campanya, entre otras. “Tenía un almacén que se me había quedado pequeño al meter más de 35.000 botellas de vino. Al lado de Gresca había un local vacío desde hacía dos años y pensamos que montar una tienda de vinos no tenía sentido porque hay mil, pero, ¿por qué no una charcutería?“.