El icónico local barcelonés celebra ocho décadas de vida agarrado a su póker de ases gastronómico y con la sencillez como alma innegociable

En el panorama culinario moderno podrían distinguirse– a grosso modo- tres grandes tendencias: los establecimientos que persiguen el estandarte de la innovación en cualquiera de sus formas, los que tratan de volver a las raíces de la tradición y los que se han empeñado en no cambiar, a pesar de las continuas tentaciones que ofrece el sector en forma de tendencias que van y vienen a la velocidad del rayo.

t="_self" rel="" title="https://barlaplata.com/" data-link-track-dtm=""> La Plata es parte de este último bloque: el de los guardianes de las esencias del bar de toda la vida. Y este mes cumplen 80 años con la misma claridad de ideas y actitud de siempre.

“Aquí ha venido todo el mundo. Ha venido Rosalía, ha venido el alcalde, han venido todos. También vino Bono (el cantante de U2), hace 20 o 25 años. Se sentó en una mesita con una chica muy guapa. Me dijeron, ‘oye Pepe, que ha venido Bono’. Y claro, yo pensé que era el ministro. Así que yo no le conocí, pero había un chaval que sí. El tipo se quedó con la copla y vino a la barra a decirme que no dijéramos muy alto que estaba allí. Yo le contesté que si fuera el Fary o Manolo Escobar seguro que le habría conocido (risas), pero el tío no se enteró de nada. No dejó propina. Tampoco volvió”, lo cuenta Pepe Gómez, que lleva cinco décadas capitaneando la barra más ferozmente clásica de Barcelona.