Las vacaciones no deberían convertirse en una deuda a la vuelta. Parece obvio, pero cada verano muchas familias cometen el mismo error: reservan el viaje mirando solo el precio del hotel y del transporte y, cuando regresan, además de los recuerdos, traen la tarjeta cargada con gastos que no habían presupuestado. En otras palabras, unos días de descanso pueden convertirse en una deuda que acompañe a la familia durante meses, incluso años."Las vacaciones deben pagarse antes de irse, no después", recuerdan desde el comparador financiero HelpMyCash. "Si para poder viajar hay que aplazar los pagos, tirar de tarjeta de crédito o confiar en que el gasto se compensará en septiembre, el viaje no está dentro del presupuesto. No se trata de renunciar a descansar, sino de dejar de confundir vacaciones con improvisación financiera", añaden.
Cómo calcular el gasto
El problema no suele estar en el viaje en sí, sino en cómo se calcula el gasto. "Muchas personas creen que el presupuesto de vacaciones es la suma de transporte y alojamiento", explican desde HelpMyCash. Pero ese número está incompleto. "El coste real incluye comidas, gasolina o transporte local, actividades, seguros, excursiones, aparcamiento, peajes y pequeños gastos imprevistos que siempre terminan apareciendo durante el viaje. Y ese número casi siempre es bastante más alto de lo que parecía al reservar", advierten los expertos.















