El esperado descanso estival puede convertirse para muchos padres en una prolongación del estrés y el cansancio que acarrean las obligaciones y el trabajo durante el resto del año. Los hijos tienen unas largas vacaciones y no siempre se cuenta con una mano para atenderles durante tantas semanas de descanso escolar, por lo que los progenitores tienen que dedicar un tiempo extra para que tengan un tiempo lúdico de calidad. Esta situación también es trasladable al momento en que toda la familia está de vacaciones, y en numerosas ocasiones se debe al afán de que los hijos tengan unos días de ocio inolvidables a cualquier precio.

“El día a día tiene altas demandas de crianza, profesionales o personales, y cuando llega el tiempo libre de verano para poder descansar puede aumentar el estrés al tener que hacer encaje de bolillos para conciliar trabajo y tiempo libre con los hijos”, explica Gema López, psicóloga sanitaria especialista en infancia y familia. Esta es una época que exige hacer una reorganización familiar: “La agenda se sale de lo que está establecido durante el resto del año y con el cambio en la rutina el estrés puede aumentar, en vez de disminuir, cuando toda la familia sale de escapada estival”, añade López.