La autoexigencia de llegar a todo y la crianza sin red empujan a muchos padres al límite emocional y a la extenuación, cuyas consecuencias pueden ser graves si no se abordan a tiempo y con los apoyos adecuados

La vorágine del día a día supone lidiar entre el trabajo y las responsabilidades parentales, las cuales pueden hacer que el ritmo diario se acelere hasta el punto de definir un concepto llamado síndrome de burnout parental. Este término, que fue consolidado conceptualmente en 2018 por investigadores de la Universidad de Lovaina (Bélgica), hace referencia a progeni...

tores saturados, cansados y desbordados en la crianza, tanto física como mentalmente. “Esta respuesta de agotamiento aparece cuando el cuidado de los hijos se desarrolla en contextos de alta demanda, con poco o nulo apoyo y con una carga emocional que se va acumulando”, explica el psicólogo y psicoterapeuta familiar Jorge Manjarrés. “Uno de los miembros de la pareja, o ambos, con este trastorno entra en una dinámica de desequilibrio que se vuelve crónico, y en el que influyen factores de estrés excesivo prolongado en el tiempo, pero se trata de un fenómeno complejo”, prosigue Manjarrés.

“Los primeros síntomas suelen comenzar como complicaciones y dificultades en las relaciones familiares que, con el tiempo, se acaban extendiendo a relaciones fuera de la familia. La irritabilidad, la distancia emocional, discusiones que escalan, los conflictos e, incluso, rupturas de la propia relación parental son algunos de ellos”, apunta el psicólogo.